DOCUMENTANDO LOS CHAC MO’OLO’OB DE CHICHÉN ITZÁ: UNA INVESTIGACIÓNPRELIMINAR DE UNA ESCULTURA ENIGMÁTICA

Rubén Maldonado Cárdenas. Centro INAH-Yucatán
Virginia E. Miller. Universidad de Illinois, Chicago

INTRODUCCIÓN

Las figuras de piedra reclinadas conocidas como “chacmooles” se hallan en gran parte de Mesoamérica, durante las épocas Clásica Terminal y Posclásica. Aunque se reconocen ejemplos en las culturas Maya, Tolteca, Purépecha, y Mexica, la mayor concentración de esculturas se encuentra en Chichén Itzá, donde se excavó el primer Chac mool en 1875. Como primer paso hacia la comprensión de esta escultura enigmática, en particular entre los Mayas, los autores documentaron los 18 ejemplos conocidos de Chichén Itzá, fotografiando y midiendo los ejemplos accesibles. Las conclusiones preliminares de este censo de Chac mo’olo’ob sugieren que la escultura se originó en el área Maya, y que no se trata de un cautivo, una víctima del sacrificio humano, ni un ser sobrenatural, sino de la personificación de un noble Itzá.
La escultura mesoamericana llamada Chac mool típicamente es una figura masculina reclinada sobre su espalda con las piernas dobladas y el cuerpo sobre un simple eje desde el cuello hasta los pies (figura1). La espalda está doblada en una forma imposible para cualquier ser humano. Su cabeza está girada 90 grados desde el eje de su cuerpo, para que su rostro presente siempre un eje frontal a quien lo observe de perfil. Siempre lleva además sobre el abdomen un círculo de piedra tallada o una depresión, que sostiene con las manos. Todos llevan
un tocado en la cabeza y adornos en todo el cuerpo, así como una especie de falda corta o taparrabos que lo cubre. La mayoría se asienta sobre una base rectangular tallada, que es una sola junto con el cuerpo que descansa recostado sobre ella, así que es una pieza monolítica.

Figura 1. Chac mool 15 el primero encontrado en 1875 con su descubridor, Augustus Le Plongeon en la Plataforma de las Águilas y los Jaguares. Salisbury 1877: lámina 11.

El Chac mool ha permanecido como un misterio desde que el explorador Augustus Le Plongeon descubrió el primer ejemplar en 1875 en el sitio maya de Chichén Itzá. Lo bautizó como “Chaacmool”, según lo que, para él, fue el nombre de un príncipe maya que significaba “guerrero poderoso” y del cual la escultura era su retrato (Desmond y Messenger 1988:30, 33). Poco después, Stephen Salisbury, Jr., presidente de la American Antiquary Society, publicó un reporte de las excavaciones de Le Plongeon, cambiando el nombre a “Chac-mool”, o “Rey Tigre” (Salisbury 1877:143)., Posteriormente el término se tradujo como “pata roja o grande de jaguar”. En realidad, se traduce como “él de la gran garra” (Fidencio Briceño, comunicación personal, 2017).1 Nace pues con un nombre equivocado, con el cual se le conoce actualmente. Ese nombre inapropiado hoy en día se aplica a todos los ejemplares encontrados desde el siglo 19, sean mayas, toltecas, mexicas, o de otras culturas.

Figur a2. Plano traducido de la Gran Nivelación mostrando la localización de los Chac mo’olo’ob en Ringle 2004.Cortesía de William M. Ringle.

Hasta hace poco se reconocían en el sitio de Chichén Itzá 14 esculturas de Chac mo’olo’ob (Ruppert 1952:166), pero al presente se cuentan por lo menos 18. La ubicación original de la mayoría de las esculturas, pero no de todas, aparece en un mapa reciente de la Gran Nivelación (figura2). En Tula hay 12 y otros se encuentran en Tenochtitlan, Tlaxcala, Michoacán y Zempoala, así como en lugares tan lejanos como Costa Rica. Marcia Castro Leal (1990:125), por su parte, señala que esta clase de esculturas se encuentra también en Zempoala y Cotaxtla; en Veracruz; Cholula, Puebla; en Tlaxcala; en el Centro Histórico de la Ciudad de México; Culhuacán y Tacubaya del Distrito Federal; Acolman y Calixtlahuaca, Estado de México; en Tula, Hidalgo; Querétaro; Pátzcuaro, Ihuatzio y Tzintzuntzan, en Michoacán, Chichén Itzá en Yucatán; Quiriguá en Guatemala y Tazumal y Ahuachapan en el Salvador. La mayor cantidad corresponde a los de Chichén Itzá, que son los mejor ejecutados en referencia a la escultura, y a los de Tula. Todos los ejemplos encontrados en contextos arqueológicos se fechan desde 800 d.C. hasta quizás los inicios del Posclásico: en el área maya, la mayoría de las esculturas existentes son del Clásico Terminal, que marca el apogeo de Chichén Itzá. Durante el Posclásico y el florecimiento de Mayapán, la presencia del Chac mool disminuye y desaparece.

LOS CHAC MOʼOLOʼOB DE CHICHÉN ITZÁ

Durante el mes de julio del 2007 se inició el proceso de recuperación de la información documentada de los Chac mo’olo’ob de Chichén Itzá, almacenados en el museo de Mérida y él de Dzibilchaltún, como parte de una propuesta de investigación sobre el origen y significado de esta clase de esculturas (Maldonado y Miller s.f.). Con el fin de saber un poco más sobre ellos se hizo primero el registro fotográfico de cada uno, , se midieron y se verificó su estado actual de deterioro, buscando entre otras cosas, datos relativamente recientes que coadyuvaran a interpretar mejor esta enigmática figura. En el citado mes, se examinaron los tres Chac mo’olo’ob de Chichén Itzá que en ese momento se exhibían aún en el Museo Regional de Antropología de Yucatán del Palacio Cantón (figura4).Las medidas se trasladaron posteriormente a las diapositivas tomadas (figuras4y 5). El mismo trabajo se hizo de manera similar en el Chac mool situado en el Museo del Pueblo Maya de Dzibilchaltún. Para su control interno se numeraron en el orden progresivo en el que se fueron registrando. Así, estos primeros Chac mo’olo’ob fueron desde los números 1 al 3, en la ciudad de Mérida, y del cuarto de Dzibilchaltún en adelante, en los de Chichén Itzá.
Finalmente, se documentaron los Chac mo’olo’ob que se encuentran todavía en Chichén Itzá, incluyendo los del interior del Castillo y del Templo del Chac Mool, los cuales no están a la vista del público. En ese tiempo se alcanzaron a ver todas las esculturas conocidas, con excepción de un Chac mool encontrado al oeste de las Monjas (visto por Miller en 1983) y otro que se localiza en los alrededores del sitio de Holtún. Posteriormente, en enero de 2008, se examinó el primer Chac mool obtenido por Augustus Le Plongeon en 1875, que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología (figura1,supra).Adicionalmente, se estudiaron los Chac mo’olo’ob tolteca, mexica, y de otras culturas durante una estancia en la ciudad de México y en Tula, aunque esos no forman parte del presente artículo.
Toda esta labor permitió ver detalles que no pueden observarse en las fotografías publicadas, tales como las formas de los recipientes circulares tallados a manera de discos que sostienen estos personajes con las manos, o de las depresiones sobre el abdomen, diseños incisos en las orejeras y atados precisos en los tocados, los pectorales y las sandalias. También se pudieron notar diferencias estilísticas en el tratamiento de las figuras.
Los Chac mo’olo’ob se asientan sobre una base rectangular que forma una unidad con las esculturas. Sus medidas prácticamente se asemejan. Sin embargo, la parte superior del torso inclinado hacia atrás hace sobresalir al Chac mool un poco más de 0.10 mt. del extremo de la base donde su espalda se asienta. La más más grande de estas bases de piedra fue de 1.65 mt. de largo por 0.41 mt., la menor de 0.87 mt. por 0.46 mt. Es decir, el Chac mool siempre tiene el torso más largo que la base que lo soporta.
En cuanto al cuerpo, se tomaron en cuenta tres ejes para medir la altura: a) cabeza con tocado; b) eje central semi hundido y c) la parte superior (rodillas) de las piernas flexionadas, a donde se asentaba el cuerpo sobre la base (figuras5 y 6). Así, la altura máxima de estas esculturas fue de 1.12 mt. y la más baja de 0.68 mt., mismas que variaban según la inclinación del torso. El vientre sobre el que yacía el plato circular que con sus manos sostenía el Chac mool daba el punto intermedio de más altura, que fue de 0.58 mt. y 0.41 mínima. Por último, en las piernas flexionadas de la rodilla a la base, el máximo de altura fue de 0.71 mt y el mínimo de 0.41 mt.
Las bases circulares menores, talladas sobre el vientre del Chac mool tuvieron un diámetro que fluctuó entre 0.45 mt máximo y un mínimo de 0.18 mt.

EL REGISTRO DE LOS CHAC MOʼOLOʼOB DE CHICHÉN ITZÁ

Chac mool 1

Fue encontrado con la espalda frente a un altar, en el Palacio de las Columnas Esculpidas como si mirara hacia afuera del palacio (Estr. 3D7) por Peter Schmidt en 1993 o 1994 (Schmidt 2007:167) (figura3). Su estado actual es regular y es el segundo semi-girado de los encontrados hasta ahora en Chichén Itzá. Las piernas de la figura no están en una posición flexionada recta, sino que se doblan y descansan sobre el piso. Como resultado, tiene una posición semi curveada hacia el frente, con lo que su rostro adopta una posición frontal y natural frente al espectador. Es el único Chac mool que aparentemente está desnudo, en parte porque perdió su color y en parte porque entre las piernas se le nota un pequeño promontorio. que podría representar al pene. Sin embargo, lleva tocado, orejeras, nariguera, collar, pulsera y sandalias. En la parte superior del brazo derecho, se nota un ligero abultamiento y una diferencia de color, sugiriendo que lleva un cuchillo sujeto al brazo. En este sentido se parece a uno de los Chac mo’olo’ob encontrados en Tula (Carlson 2013, figura2). El Chac mool del Palacio de las Columnas Esculpidas, es el único que tiene una cabeza desmontable y móvil.
Restos de los colores originales se observan en la escultura. Por ejemplo, se puede inferir que las orejeras fueron azules, quizás imitando un jade azuloso, mientras que el tocado y la base de la escultura llevan vestigios de rojo. El cuerpo estuvo pintado con rayas rojas verticales, notorias al encontrarse la escultura. Ahora apenas se perciben las bases talladas en la espalda de la figura, pero con poco color. Actualmente, se encuentra en una exposición que recorre el mundo con el nombre de “Mayas, el lenguajede la belleza”.

Chac mool 2

Fue encontrado por Ponciano Salazar en el Tzompantli (Estr. 2D2) en 1951 (Salazar 1952) (figuras4y5). Actualmente está en el gran Museo del Mundo Maya de Mérida. Su estado actual es bueno, Una parte de su tocado está rota, al igual que la parte inferior de la nariz. Este Chac mool tiene bastante alargado tanto el cuerpo como el torso, si se le compara con los demás Chac mo’olo’ob, lo que lo hace verse más esbelto que los otros. Es muy similar al encontrado por Le Plongeon. Lleva tallado en el pecho un pectoral en forma de mariposa o pájaro.

Chac mool 3

Lo reporta Manuel Cirerol Sansores en el Tzompantli (Estr. 2D2) en 1940 (Cirerol 1940a; (Schmidt 1990, cat. 83, figura6). Según su descubridor, el Instituto Nacional de Antropología, bajo la dirección de Alfonso Caso, insistió en dejarlo enterrado hasta que éste se quejó al periodista Luis Spota (1943) y fue “liberado” y puesto en exposición en Mérida. Actualmente se encuentra en Europa con la exposición “Mayas, el lenguajede la belleza”.Es aparentemente el mejor conservado de todos las Chac mo’olo’ob. Cirerol mismo sugirió que pudo haber salido del mismo taller que produjo el Chac mool del interior del Castillo (Schmidt 1990: cat. 83).
Lleva orejeras tubulares, que sin duda representan las de jade llevadas por los mayas y que les deformaban las orejas. Tiene brazaletes en forma de tres bandas en el brazo, que alcanzan prácticamente las muñecas de sus manos. De sus rodilleras cuelgan adornos que pueden ser de cobre, iguales a los que se sacaron del Cenote Sagrado (Schmidt 1990:193) Su tocado lleva grandes círculos concéntricos, quizás de jade, con un pequeño círculo ahuecado en el centro. Su rostro ancho conserva las cavidades de los ojos vacíos, que debieron tener incrustaciones de concha y obsidiana. Como nariguera lleva dos discos, quizás de oro o cobre, a cada lado de la nariz. De acuerdo a Cirerol Sansores (1940a), lleva tallado en el pecho un collar que cubre parte del mismo, con una cara de frente rodeada de un tocado de plumas. De la parte inferior del pequeño rostro cuelgan cinco pendientes cilíndricos, probablemente también de jade. Cirerol consideró todos los adornos del pecho y las orejas con un carácter fálico.

Chac mool 4

No se localiza el dato de quien lo encontró ni la fecha en que eso ocurrió, pero no es un hallazgo reciente porque aparece en la lista de Ruppert (1952:166) (figura7). Según Peter Schmidt (en Schele y Mathews 1998:376, nota 85) proviene de la cercanía del Templo Sur del Juego de Pelota, quizás viendo hacia la cancha de una posición entre los pilares del estrado (Schele y Mathews 1998:244). Actualmente se encuentra en el Museo del Pueblo Maya de Dzibilchaltún.

Es el primer Chac mool encontrado con una posición similar a la del Chac mool 1 de esta presentación. Hasta el momento solo existen dos con esa posición semi girada, en la que una pierna se apoya sobre la otra. Este Chac mool tiene un carácter escultórico mayor que los otros. Irradia fuerza en su tratamiento como escultura y seguramente asombraba a los mayas de su tiempo que conocieron también su significado. Su estado actual es bueno, excepto por la mutilación de parte de su rostro y la base en que se asienta, en parte incompleta. Además de su tocado y orejeras que sobresalen, lleva un collar con un pendiente de un pequeño felino de perfil, cinco bandas circulares en el brazo que prácticamente lo cubren todo, una banda más delgada, en las piernas, unas sandalias mutiladas y un taparrabo visible en su frente, pero no visible en la parte posterior (Schele y Mathews 1998: fig. 6.40 C1). A diferencia de los otros Chac mo’olo’ob, en vez de una depresión en o plato sobre el abdomen, lleva en la mano derecha un objeto circular menor y grueso, con una perforación estrecha, en vez de una depresión. Al quedar la escultura semi-girada, el objeto descrito queda prácticamente entre la mano y su rodilla izquierda.

Figura 7. Chac mool 4, encontrado al sur del templo del gran Juego de Pelota. Museo del Pueblo Maya, Dzibilchaltún. Foto de Rubén Maldonado, 2005.

Chac mool 5

Se encontró en el Templo del Chac Mool o subestructura del Templo de los Guerreros, al parecer entre 1926 o 1927, durante las excavaciones de la Institución Carnegie. Actualmente se encuentra en el mismo sitio. Este Chac mool fue el décimo primero descubierto en el sitio (Morley 1926-27:238). Yacía sobre uno de sus lados, sobre el piso cuando el Templo del Chac Mool fue excavado (Morris 1931:21-23; Morris, Charlot, Morris 1931 II: lámina 15). Tiene el tocado más elaborado de todos los Chac mo’olo’ob, consistente en una figura zoomorfa similar a una rana que se asienta sobre la base circular de la misma piedra, lo que le da la apariencia de un sombrero encima de su cabeza. Cuando la escultura se encontró tenía todavía color rojo en la base, pero escasa evidencia de pintura en el cuerpo (Morris 1931:79). Su rostro prácticamente amorfo, se encuentra ligeramente erosionado e invadido de hongos. Entre las manos y la base de la escultura, tiene esculpida en cada muslo, la cabeza de un decapitado cuyo rostro es francamente maya.

Chac mool 6

Alfred P. Maudslay (1889-1902 vol. V:34,39). Lo encontró sobre el Templo de los Guerreros en 1889, por Su estado actual es regular. Las fotos de Maudslay (1889-1902 vol. III: lámina 63) lo muestran sin cabeza y sobre el lado inclinado de la pirámide, antes de la excavación. Después de las exploraciones de Maudslay, la figura fue situada sobre una base (Morris, Charlot, Morris 1931 I: 6). La cabeza pudo haberse quebrado cuando la escultura estaba siendo tallada. La cabeza se encontró enterrada en el lado sur de la base de la escalera de la estructura y por esa razón estaba mejor preservada que el cuerpo expuesto (Morris 1931:23, 117). Ahora el Chac mool se encuentra a la entrada del templo. Los brazos que sostienen el disco, están profusamente adornados con cinco bandas circulares hiladas, que simulan un vistoso tejido. Bajo la rodilla lleva otra banda más sencilla, pero igualmente elegante. El tórax y la parte inferior también parecen cubiertos por una vestimenta similar, igualmente tejida.

Chac mool 7

Figura 8. Castillo. Chac mool 7, del interior del Castillo. Detalle de su cabeza. Foto de Edward Kurjack, 2007, con la autorización de Ilona Kurjack Mueller.

Fue descubierto por Manuel Cirerol Sansores (1940b) en la subestructura del Castillo, en el año de 1935 (figura8). Actualmente permanece in situ a la entrada de la primera crujía del templo, antes del famoso Trono del Jaguar Rojo, encontrado con un plato encima, decorado con jade, obsidiana, turquesa, y concha. Es uno de los Chac mo’olo’ob mejor preservados, todavía con manchas de color rojo en la base de la escultura, el cuello, las sandalias, y el plato que lleva en el abdomen Tiene una incrustación de concha en cada ojo, en los dientes y en las uñas de los pies, aún en in situ. Es posible que otros de los Chac mo’olo’ob también llevaron incrustaciones similares. A los lados de la nariz destacan dos narigueras , también similares a las que lleva el Chac mool 3. Sus orejeras rectangulares llevan imágenes de pequeñas caras sobrenaturales, quizás del dios de la lluvia Chaak (M. Miller 1985:17).
El pectoral en forma de mariposa o pájaro está sujeto por un collar de tela o una cuerda, con un nudo atrás precisamente delineado, un detalle que se nota en varias otras de las esculturas. El tocado finamente trabajado, que cubre la cabeza sugiere un entretejido con algún material orgánico. Como el Chac mool encontrado en el Tzompantli (número 3), aplastadas sobre la cabeza tiene dos plumas grabadas, que en los relieves de guerreros esculpidos en Chichén Itzá están representadas erectas (cf. Schele y Mathews 1998: figura2.65).

Chac mool 8

Lo encuentra Henry B. Roberts (1927, citado en Ruppert 1952:26) durante los trabajos de la Institución Carnegie en la Columnata Norte (Estr. 2D10), en el año de 1927. Actualmente se encuentra en la bodega del sitio de Chichén Itzá. Este Chac mool estuvo originalmente frente al estrado esculpido de la Columnata Norte (figura9). Una piedra de sacrificio aún permanece en la Columnata Noroeste, también frente a un estrado, sugiriendo una relación entre el sacrificio y los Chac mo’olo’ob (Morris 1931:56; Morris, Charlot, Morris 1931 II:pl. 9).
El estado de conservación actual de este Chac mool es regular. Visto de perfil en la parte lateral izquierda es notable el predominio escultórico rectangular de la piedra original en la que fue hecho, del que sobresale el cuello y la cabeza por un lado y por el otro un poco de la rodilla de la pierna izquierda. También sobresale su larga cabellera y lleva una falda corta entretejida con partes colgantes a modo de adorno. Los brazos l están cubiertos hasta la altura del hombro con un grueso brazalete con el grabado de tres grandes círculos, del cual cuelga o tela cortada o plumas. Su rostro no está bien conservado. Sin embargo, presenta pómulos salientes, labios muy gruesos y ojos grandes y bien trabajados. Lleva una nariguera tubular, probablemente de jade, similar a las narigueras de los Chac mo’olo’ob 1 y 2. El tocado es circular e irregular, con un menor espesor marcado sobre la frente, donde dicho tocado cubre su cabeza y casi llega a los ojos. Según Earl H. Morris (1931:79), la escultura fue encalada y repintada muchas veces.

Figura 9. Reconstrucción en dibujo de la columnata norte con el Chac mool 8 y un altar con motivos grabados (Proskouriakoff 1946, lámina 25). Reproducida con el permiso de la Institución Carnegie de Washington.

Chac mool 9

Lo encontró Maudslay (1889-1902
vol. 5:34) cerca del sacbé 1 en 1889. Esta podría ser la escultura descrita por Maudslay, que parece haber sido depositada en fragmentos al norte del Tzompantli (llamado montículo No. 12 en su nomenclatura). Teobert Maler (1944:32) también se refiere a éste como un” pequeño Chac mool” situado sobre el camino al cenote. Su localización original es incierta. Fue abandonado en el monte, al este del camino que conduce al sacbé 1 desde la Plataforma de Venus, y fue movido unos 30 metros hacia al oeste durante trabajos realizados por el Proyecto Chichén Itzá (Pérez de Heredia 1995:33; comunicación personal 2017). La cabeza, las rodillas y los pies de este Chac mool han desaparecido y se encuentra en condiciones pésimas. La zona del tórax y donde estuvo el recipiente que sostuvo entre sus manos está totalmente aplanada. Sus fragmentos fueron pegados para dar idea de lo que quedaba del mismo. La escultura fue limpiada y la base reparada en 1994 (Pérez de Heredia, 1995:33). Es posible que esta escultura fuera destruida en el pasado intencionalmente por lo maltrecha que está.

Chac mool 10

Maler (1944:32) lo descubrió insituen 1891 al oeste de la Plataforma de las Águilas y los Jaguares (Estr. 2D3) y lo describe brevemente, anotando que en lugar de la nariz hubo sólo un hueco. Este erosionado Chac mool, que se encontraba en pedazos, fue reparado durante los últimos años. Parece haber sido una escultura muy robusta, y quizás por esa misma razón fue destruido intencionalmente. Sus gruesas piernas y lo que queda de sus rodilleras y sandalias dan una idea de esto, al igual que lo que fue la cabeza y el amplio tórax.

Chac mool 11

Se encontró al este de la Plataforma de Venus y . Permanecido ahí. Se desconoce cuándo fue descubierto y por quien. Alfredo Cuellar (1981:106) lo consideró como el más grande de todos los Chac mo’olo’ob, en cuanto a su masa escultórica. Su estado actual de deterioro es avanzado. Su forma escultórica guarda un parecido con el Chac mool 8. El perfil de la escultura presenta al igual que aquella, un predominio rectangular escultórico del bloque de piedra original, al que le dio forma el escultor. El cuello sobresaliente, al igual que la cabeza y las rodillas. Por lo demás, tanto el cuerpo como la cabeza están muy deteriorados, y el eje central de altura es el más bajo de todos (0.39 mt), debido en parte por la erosión y el desgaste.

Chac mool 12

Figura 10. Chac mool 12, del Templo de las Pequeñas Mesas. Foto de Rubén Maldonado.

Según Maudslay (1889-1902 vol. V:41, vol. III: lámina 65b), esta Chac mool fue encontrado en una terraza del edificio ahora conocido como el Templo de las Mesas Pequeñas (3D8), quizás estaba en la cima, frente al templo destruido (figura 10). Maler (1944:34) también vio la escultura entre 1891-92 y sugirió que pudo haber estado en la cima del montículo, aunque su descripción no es clara. A pesar de haber estado abandonado a la intemperie, el Chac mool está en condiciones relativamente buenas. La base prácticamente ha desaparecido. El tocado y parte de su cabeza están agrietados, y carece de nariz parte en la que solo se aprecia el hueco donde la tuvo. Sobre su hombro izquierdo lleva un adorno que evoca la forma de una mariposa o pájaro. Lleva bandas circulares en los brazos y piernas que fueron parte de los adornos de su cuerpo. Se esboza apenas por la erosión parte de un taparrabo.

Chac mool 13

Cerca de la esquina noreste del Grupo de la Serie Inicial se encuentra el Templo de la Serie Inicial (5C4), con escalera al oeste y con un Chac mool muy próximo a ella (Schmidt 2005:48-50) (figuras11 y 12). La escultura fue encontrada por Edward H. Thompson en 1900, cuando exploró parcialmente esta parte de Chichén Itzá (Willard 1926:182). George Vaillant (1952) de la Institución Carnegie, trabajó ahí por 1926, y Schmidt y su equipo en 1999 llevó a cabo trabajos en ese mismo grupo, conocido también como el Grupo de los Falos. José Osorio (2004), quien era parte de este grupo, realizó su tesis de Licenciatura sobre la estructura 5C4, que fue donde se encontraron cuatro fases constructivas. En la zona superior del edificio anterior, que cubre parcialmente la citada escalinata se puede ver una piedra de sacrificio, que dio nombre al “Templo de los sacrificios” (5C4-II).
Actualmente la escultura se encuentra in situ y su estado actual es malo. Tocado y rostro están prácticamente desfigurados y la superficie circular sobre el vientre, que sostenían sus manos está totalmente erosionada. Luce las conocidas bandas circulares en los brazos y piernas, con la parte de los pies incompleta. Desafortunadamente la fecha de la Serie Inicial (878 d. C.) ubicada sobre el dintel encontrado en esta estructura no puede servir para fechar el Chac mool o aún la estructura misma, ya que probablemente fue movido el dintel de su lugar original.

Chac mool 14

Se le encontró en 1926 o 1927 durante los trabajos de la Institución Carnegie en el lado Oeste de la Estructura 5C12, también conocida como Casa del Chac Mool, en el Grupo de la Serie Inicial. Actualmente se encuentra in situ, pero su estado actual de conservación es pésimo.
Este mismo Chac mool fue mencionado por Morley en 1926-27, y por Karl Ruppert (1952:129) brevemente. Aunque los detalles de la banda del antebrazo y del taparrabo todavía son visibles, se encuentra acéfalo y en malas condiciones. Su localización puede verse claramente sobre el mapa reciente del Grupo de la Serie Inicial hecho por Schmidt y su equipo de trabajo (figura11) y con mayor detalle en la exploración final de la casa del Chac mool (Osorio 2004) Según una interpretación reciente, la alineación que en cierta forma guarda este Chac mool 14 por el oeste con el Chac mool 13 del este, teniendo la Plataforma de la Tortuga en la zona central de la plaza, hace pensar que esos Chac mo’olo ́ob fueron los dioses que diariamente acompañaban el nacimiento del dios del maíz desde el caparazón de la tortuga (González et al. 2014:1042).

Chac mool 15

Le Plongeon lo encuentra en 1875 en la Plataforma de las Águilas y los Jaguares (Estr. 2D3), en buen estado (figura1). Aunque quiso llevar la escultura a los Estados Unidos, el gobierno mexicano se opuso y la llevó a la ciudad de México (Desmond y Messenger 1988:49-50). En la actualidad está en exposición en el Museo Nacional de Antropología Esta fue la primera escultura encontrada cuyo descubridor bautizó con el extravagante nombre de “Chaacmool”. Las publicaciones de Le Plongeon son notoriamente ambiguas al describir sus excavaciones. Le Plongeon consideró la Plataforma de las Águilas como perteneciente a un complejo funerario (Salisbury 1877:144).
Es uno de los más conservados y completo, desde el tocado a los pies. Según el diario de Alice, la esposa de Le Plongeon, cuando sacaron la escultura del montículo, todavía llevaba colores: rojo para el collar y el listón de las sandalias y amarillo para las pulseras y rodilleras, mientras que el cuerpo estaba pintado con un color natural de piel, amarillocafetoso (Desmond 2009:133). Lleva rectángulos salientes a modo de orejeras decoradas con relieves de Tlaloc—un detalle interesante dado que por lo menos tres Chac mo’olo’ob mexica tienen atributos de este dios de la lluvia de México Central (M. Miller 1985:16-17; López Austin y López Luján 2001). En su nariz luce nariguera sobre puesta similares a las que llevan los Chac mo’olo’ob 2, 3 y 7. El Chac mool tiene un par de ojos tan perfectamente hechos que no necesitaban incrustaciones de concha, excepto en lo que fue la pupila , donde un perfecto circulo profundo indica que debió llevarlas, quizás de obsidiana negra y circular. En el pecho lleva el pectoral de mariposa o pájaro que es tan común entre los guerreros de Chichén Itzá y Tula. El plato circular que sostiene entre sus manos tiene en el centro otro círculo profundo a manera de zona de depósito. Sus manos y sus pies están finamente talladas. Lleva bandas circulares, cuatro en el brazo y siete en sus piernas, que están decoradas con motivos entretejidos para indicar que son de algodón. Sus sandalias que debieron ser de piel están aún más decoradas, con motivos geométricos entrecruzados.

Chac mool 16

J.O. Kilmartin (1924:215) lo encontró en 1923 o 1924 durante las exploraciones de la Institución Carnegie. Ahí se describe como fue hallado justo al sur de un cenote seco al oeste de Las Monjas, mientras que Morley (192627:238) es más preciso, localizándolo a casi 200 m. del edificio (cf. Ruppert 1952:166). Kilmartin sugiere que posiblemente cayó desde las ruinas de una estructura a la misma distancia, quizás Las Monjas, aunque no nombra el edificio a que se refiere. No se encuentra ninguna imagen publicada hasta el momento, aunque una foto de la escultura existe en el archivo de Carnegie (Peabody Museum of Archaeology & Ethnology foto número 58-3420/71558). Cuando Miller lo vio en 1983 estaba en muy malas condiciones, faltando la cabeza. Según fotos recientes de José Osorio y de José F. Pérez Ruiz, mostradas para este trabajo, lo único que queda de la escultura son las piernas dobladas.

Chac mool 17

Esta escultura se encontró cerca del cenote de Holtún a más de 2.5 km. hacia el noroeste de la Gran Nivelación, por lo que el tiempo no permitió llegar a verla (figura13).Este cenote se encuentra al final del sacbé 40, en la parte sur del cuadrante 21 y entre los edificios 21y29 y 21y30. El Chac mool yace el oeste del edificio 30 (Anda Alanís et al. 2016: fig.12.2). Es probable que el Chac mool fue descubierto entre los escombros, aunque ninguno de los exploradores tempranos que llegaron a esta parte lejana del sitio lo menciona. Una fotografía y un dibujo de este Chac mool de Holtún fueron facilitados por Severiano Couh Un que en 2007 era custodio de Chichén Itzá (figura14). Actualmente está in situ y su estado de conservación es pésimo. Es uno de los que carece de cabeza: sus semejantes en este aspecto son los Chac mo’olo’ob 9, 14, 16 y 18.

Chac mool 18

El Chac mool 18 seria él encontrado recientemente a 40 mt. de profundidad desde la superficie del cenote de Holtún, según comunicación verbal de Guillermo de Anda (2017). Él tuvo oportunidad de verlo en una de sus inmersiones recientes en el citado cenote, agregando que es un Chac mool descabezado. El cenote de Holtún no es un cenote abierto, ya que conserva la mayor parte de su bóveda. Se penetra a él por un orificio menor y central de la bóveda que nunca se derrumbó.
Dado que varios de los Chac mo’olo’ob se encontraron acéfalos, hay razón para pensar que esas cabezas podrían encontrarse dada la gran cantidad de fragmentos de piedra de esculturas conocidas de Chichén Itzá. Maldonado pudo examinar y fotografiar dos posibles cabezas de Chac mo’olo’ob en la bodega del Museo del Palacio Cantón de Mérida, en abril de 2017. Una de esas cabezas, la que descubrió Le Plongeon (figura15), fue colocada erróneamente como cabeza de la escultura de un jaguar. Según Le Plongeon (1896:158, lámina LXII), él había descubierto el prototipo de la esfinge egipcia. Aun cuando las cabezas mencionadas están muy erosionadas, los restos de sus rasgos faciales son similares a los de otros Chac mo’olo’ob y comparten el peinado de flecos cortos y rectos sobre la frente. Estos fragmentos llevan una banda sobresaliente rodeando la cabeza y encima del tocado un elemento con un grado de erosión tal que hace difícil definirlo. Sin embargo, la banda y el elemento vertical guardan parecido con el tocado del Chac mool 5, que parece llevar una rana encima de la cabeza.

Figura 15. Cabeza, posiblemente de un Chac mool. Museo Regional de Antropología, Mérida. Foto de Maldonado, 2017.

REFLEXIONES

Aunque las representaciones del Chac mool se encuentran en el Altiplano Mexicano, especialmente entre los toltecas, los mexicas y la purépecha, es probable que el orígene de la escultura se diera en el área maya durante el Clásico Terminal (M. Miller 1985:14). Si bien es difícil fechar estas esculturas, muchas de las cuales no se encontraron en su contexto original, al momento no han aparecido en ningún lugar antes de 800 d.C. El hecho de que el Chac mool en el área maya y en el Altiplano Mexicano (y hasta en Centroamérica) es significativo porque nos señala contactos ideológicos muy distantes que debieron de haberse dado primero por medio del comercio junto con las manifestaciones de esos pueblos tan alejados entre sí, y que, a pesar de la lejanía, establecieron también una comunicación ideológica entre ellos.
Desde el descubrimiento del primer Chac mool en Chichén Itzá en 1875, los estudiosos se han esforzado en entender su significado y función en Mesoamérica. En Chichén Itzá algunas de las esculturas se encontraron asentadas en las entradas de los templos importantes, mientras que otras fueron enterradas en las plataformas de mampostería, quizá como ofrendas.
Los guías de turistas dicen a los visitantes que el plato o depresión situado sobre el abdomen del Chac mool, estaba destinado a recibir los corazones de las víctimas de los sacrificios, una idea que no se puede descartar fácilmente, ya que al menos dos de las esculturas (8 y 13) fueron colocadas cerca de piedras de sacrificio. Algunos investigadores han sugerido que el sacrificio humano tuvo lugar sobre el Chac mool mismo (Graulich 1984:54; López Austin y López Luján 2001:61-64; Sodi Miranda y Aceves Romero 2000). Es posible que una ofrenda ritual, fuera el corazón humano, de mamíferos como el jaguar, el venado, o de aves como las águilas motivos ampliamente representados en el arte de Chichén Itzá y que esta se asentara en el plato esculpido sobre el abdomen del Chac mool. Por otra parte, Clemency Coggins (1987) ha propuesto que este contenedor fuera el lugar de los rituales para encender el Fuego Nuevo. Justifica su argumento al mencionar los discos de mosaico almacenados en varias estructuras de Chichén, incluyendo uno que se halló sobre el trono del jaguar, tras el Chac mool del templo, situado en el interior del Castillo.
Algunos investigadores ven en el Chac mool maya el retrato de la víctima del sacrificio humano, representada tan frecuentemente en el arte maya durante el periodo Clásico (M. Miller 1985). Por otro lado, aunque sus trajes varían, la mayoría de los Chac mo’olo’ob de Chichén Itzá se visten como los guerreros representados en relieves y pinturas en todo el sitio (V. Miller s.f.; Ringle y Bey 2009:338-339). El Chac mool 1 puede compararse con las figuras de las jambas del Mercado y del Templo Superior de los Jaguares, que también carecen de taparrabos, pero llevan armas y usan tocados, joyas, pectorales, y sandalias (Ruppert 1943: figura20; Schele y Mathews 1998:229-231). Una propuesta reciente (Carlson 2013) es que las figuras reclinadas son jugadores de pelota, dispuestos a recibir el corazón y la cabeza de los jugadores derrotados.
Los Chac mo’olo’ob también han sido vistos como seres semi-divinos o divinos. Una antigua idea, supone que son dioses del maíz, ha sido revivida recientemente (Sánchez 1877; Miller y Samayoa 1998; González et al. 2014). La figura podría estar vinculada también con el agua y la lluvia. Como se ha dicho, algunos de los ejemplos mexicas tienen atributos de Tlaloc, y el primer Chac mool descubierto, número 15 de Chichén Itzá, parece tener caras de Tlaloc grabadas en sus orejeras. Las orejeras del Chac mool 7, por otra parte, llevan caritas que podrían representar a Chaak. El único investigador que ha intentado crear un catálogo completo de todos los Chac mo’olo’ob conocidos concluyó que eran deidades del pulque y de la borrachera ritual (Cuellar 1981). Sin embargo, los Chac mo’olo’ob de Chichén Itzá, al menos, carecen de características distintivas de seres sobrenaturales y son probablemente representaciones de guerreros Itzá.
Finalmente, una propuesta de los autores de esta investigación, sería quitar de la intemperie los que estén expuestos a ella y poner en su lugar reproducciones fidedignas, lo que actualmente es muy fácil de lograr. Los originales podrían quedar en lo que fue el antiguo museo de sitio, que de esta forma volvería a ser el museo que fue, enriqueciéndolo con otras piezas del mismo Chichén Itzá. De otra forma, los Chac mo ́olo ́ob originales con unos cuantos siglos más en el exterior desaparecerán para siempre.

AGRADECIMIENTOS

Tanto de parte de Miller, como de Maldonado a la Universidad de Illinois-Chicago, College of Architecture, Design and the Arts y Office of the Vice Chancellor for Research, por financiar dos viajes a México. A Eduardo Pérez de Heredia Puente, encargado de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá en la época de nuestra investigación en el sitio, para facilitar la entrada a zonas cerradas al público donde se encuentran Chac mo’olo’ob. A Edward Kurjack, ya fallecido, que nos ayudó con el trabajo de fotografiar y medir las esculturas durante nuestra visita al sitio en 2007. A Susan Milbrath, que también nos acompañó y nos ayudó en esa ocasión. A Eduardo López Calzada, delegado del Centro INAH Yucatán, por las facilidades otorgadas para poder concluir este artículo; a Giovana Jaspersen, directora del Museo del Palacio Cantón, por facilitarnos el acceso a la bodega de las esculturas de piedra del citado Museo. A Ángel Góngora por su trabajo como organizador y editor del tercer Simposio de Cultura Maya. A Peter Schmidt y William M. Ringle, por habernos permitido el uso de sus mapas sobre el área de estudio. A Fidencio Briseño por darnos la traducción exacta del significado en maya del nombre Chac mool y la manera de pluralizarla. A Guillermo de Anda por permitirnos publicar su hallazgo del Chac mool sumergido en el cenote de Holtún. A José Osorio y Francisco Pérez Ruiz por su gentil apoyo para facilitarnos la información necesaria sobre el Grupo de la Serie Inicial. Al dibujante Severiano Couoh Un, por la copia del único dibujo conocido del Chac mool encontrado cerca del cenote de Holtún. A Larry Desmond por su ayuda en localizar fotos de Augustus Le Plongeon. A Edgar Medina y Landy Pinto encargados de la bodega del Palacio Cantón y a Vera Tiesler y Beatriz Repetto Tió por la revisión final del texto.

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