EL MUNDO MAYA COMO PRODUCTO DE LAS INDUSTRIAS CULTURALES

Difusión de la cultura maya según el Gobierno del Estado de Yucatán.

Orlando Casares Contreras, Centro INAH-Yucatán

Los movimientos que dieron lugar a lo que hoy en día conocemos como “Mundo Maya” son parte de las industrias culturales anteriormente citadas. Este se basa principalmente en la inclusión de la arqueología, pero por sus alcances científicos sino por su sentido romántico de aventura y misterios en los entornos de selvas, bosques, desiertos y otros ambientes en apariencia inhóspitos, al mismo tiempo que las intervenciones arqueológicas, al basar su estudio en objetos materiales que a menudo son considerados un legado patrimonial de la cultura local, regional o nacional, generan destinos turísticos y facilitan la explotación comercial del mismo.

Si bien el escenario anteriormente descrito no corresponde a los objetivos de la arqueología como parte de las ciencias antropológicas, proporciona un marco político con el cual, a través del patrimonio es posible legitimar todo tipo de políticas, como el intervencionismo alemán que dio lugar a la segunda guerra mundial o la legitimación militarista del fascismo italiano o las políticas ultranacionalistas de regiones sudamericanas por los hallazgos arqueológicos de sus héroes nacionales.

En años más recientes, la exaltación de grandes civilizaciones que ocuparon territorios susceptibles de ser explotados comercialmente, son vistas como productos culturales y capaces de ser consumidos en forma masiva. El mundo maya conjuga el papel de la reconstrucción arqueológica con las economías de las industrias culturales para crear destinos turísticos y con ellos, toda una serie de bienes y servicios en torno al mismo cuyo principal objetivo es la mercantilización masiva de ellos.

Haciendo un poco de historia, la región conocida como “Mundo Maya” no siempre fue considerada como tal, incluso, la denominación a los pueblos originarios de la Península de Yucatán como “Mayas” es un producto relativamente reciente. Sin entrar en detalles de los procesos de conquista militar y constante hostigamiento por la conquista ideológica, los antiguos pobladores de la península yucateca tuvieron que ir resistiendo los embates constantes de los conquistadores por más de 500 años, desarrollando toda serie de estrategias de supervivencia física e identitaria para mantener viva su ideología.

En cada región se vivieron procesos distintos y episodios históricos peculiares. En el norte de Yucatán, junto con otras regiones como Campeche y parte de Chiapas, se les seguía denominando “indios” y aquellos que vivían lejos de las selvas, eran usados como mano de obra en las estancias y haciendas de la recién independizada nación. Al respecto, Jorge Castillo nos señala del siglo XVIII al XIX, las referencias al maya yucateco estuvieron cargadas de prejuicios como, tales como flojo, ocioso, pobre, bárbaro, idólatra e incivilizado (Castillo 2009 y Molina 1992).

Todavía es posible rastrear en la capital yucateca, lápidas y documentos que demuestran dichos, chistes, prejuicios y es lamentablemente escucharlos entre algunas personas de las elites empresariales y del gobierno la región. Si bien Yucatán no es el único caso de discriminación por origen indígena, un peculiar aspecto es como en los últimos años se ha comercializado con más intencionalidad el término de “Maya” mientras que se sigue negando la capacidad creadora de sus actuales herederos o se les desvincula con su legado prehispánico, ya ni decir que tampoco reciben beneficios merecidos en términos económicos por la explotación del término que se designa para su grupo étnico.

Lápida en piedra del siglo XIX, Parque Zoológico del Centenario. Mérida Yucatán.
Lápida en piedra del siglo XIX, Parque Zoológico del Centenario. Mérida Yucatán.

Dicha situación es un factor común en las industrias culturales de la región en donde la mercantilización de lo maya ha ido desplazando el verdadero sentido comunal y de identidad de la población aludida. Las dinámicas internas de las poblaciones mayas contienen elementos que los asemejan entre sí, pero también diferencias con las que pueden distinguirse de otras comunidades cercanas y lejanas. Las políticas que impulsan los desarrollos comerciales, especialmente turísticos que mercantilizan el término “maya”, tienen como eje común, difundir ideas basadas en estereotipos que aparecieron a finales del siglo XIX y principios del XX (como ya se mencionó anteriormente).

Esta situación, hace latente la permanencia de los prejuicios ya existentes sobre la población maya y las idealizaciones generadas sobre los mayas prehispánicos, las cuales distan enormemente de los resultados científicos elaborados por arqueólogos, antropólogos e historiadores y si acaso, usan sustento en aquellas publicaciones iniciales de la arqueología, las cuales han sido superadas ampliamente en cuanto a su comprensión de la sociedad maya y carecen de vínculos fundamentales con la población maya actual.

Parecería inocente pensar que ésta situación es fortuita o quizá motivada por la falta de preparación académica de quienes elaboran estas políticas y/o las promueven, sea desde los espacios políticos, mercantiles y población general. Lo que extraña, es que en plano empírico, la situación desfavorecida que prevaleció en aquellos años en los que el desarrollo henequenal trajo bonanza a unas pocas familias y enormes miserias al resto de la población (principalmente de origen maya) parece igualmente repetirse.

De los beneficios que pueden verse por las campañas, comercios y actividades comerciales que mercantilizan lo maya a través de las industrias culturales, el beneficio económico queda restringido para unas cuantas corporaciones extranjeras y nacionales, quedando en el mejor de los casos, un escaso beneficio económico para la población maya que está limitado a ser empleados de servicios de limpieza, jardinería y atención directa a los consumidores, con el mínimo de prestaciones y a veces sin ella.

Difusión de la cultura Maya según la iniciativa privada.
Difusión de la cultura Maya según la iniciativa privada.

En otros casos, algunos casos, se auto emplean como artesanos que venden su producto a los márgenes de los grandes locales comerciales autorizados y su acceso al consumidor es limitado. Y esta situación es, en el mejor de los casos, la que provee algún beneficio y el cual también es duramente competido por grupos migrantes de otros partes de México que buscan una mejora en sus ingresos al mudarse a los centros turísticos de la península (Marín 2012: 18 – 22).

Otro de los efectos, es el desplazamiento masivo de quienes viven en zonas que implican un mayor potencial de explotación turística, principalmente en las costas de la península yucateca pero también de otras áreas cercanas a zonas arqueológicas o atractivos naturales (López y Marín 2010: 233). En todas aquellas y diversificadas actividades que se promueven en territorios mayas, éstos escenarios son comunes y tienen hasta el momento de la presente publicación un denominador constante, la inequidad o ausencia de la derrama económica que genera entre la población maya, así como los desplazamientos de los mismos a espacios marginales de los polos económicos.

Por otro lado, tenemos una forma relativamente independiente a los grandes coorporativos, pero que de alguna manera también suelen trabajar en mutuo acuerdo, son los movimientos religiosos – culturales denominados mayanistas, los cuales emanan de lo que se conoce como el New Age (Nueva Era). Aunque surge a mediados del siglo XX, la parte correspondiente al mayanismo comienza con los movimientos sociales conocidos como “hippies” en los que desconocen los discursos oficiales de la sociedad y anteponen lo natural, místico, espiritual a través de prácticas como el Yoga o la meditación.

Estas características, basadas en escritos iniciales sobre la cultura maya, mismos que se mencionaron anteriormente, los señalaron como una cultura ideal, basada en la meditación, en la paz y la adjudicación de prácticas culturales provenientes de las culturas asiáticas del lejano oriente, especialmente la hindú y la china. Con ella, cercana a las fechas del 2012 obtienen un aumento y se un incremento de éstas prácticas alternativas que vieron en el turismo su mejor aliado. Se crearon centros de meditación y purificación, viajes espirituales a sitios arqueológicos y pláticas en torno a esos temas.

De igual forma, esta comercialización, aunque menos depredadora, tampoco deja espacio a lo maya contemporáneo, pues no sólo trasgrede sus prácticas culturales e identidad, sino que de los beneficios económicos, que aún siendo menores, tampoco permean al resto de la población maya, que en cualquiera de las opciones mencionadas, sigue al margen de las mismas.

Comercialización de lo maya según grupos NewAge.
Comercialización de lo maya según grupos NewAge.

¿DIFUSIÓN CIENTÍFICA O ESPECTÁCULO DE CIRCO?

Uno de los principales argumentos con los que se promueven las industrias culturales en el llamado “Mundo Maya” es que dichas prácticas se plantean a favor de la promoción de los mayas y de una supuesta “revalorización” de su cultura. Este discurso es primordial en las inauguraciones de programas, eventos y festivales que tienen entre sus lemas lo maya. En ellos, cada una de las actividades se comienza como promotora de valores mayas, pero que al menos, en sus contenidos dista mucho de contener elementos que pertenezcan a un contexto originario de los mayas y a la par, la escasez de personas que pertenecen a la cultura aludida es menor.

No se pretende iniciar un debate sobre la etnicidad de quienes promueven éstos actos políticos y/o participan en ellos, se retoma éste aspecto como uno de los ejemplos que personifican la falta de sensibilidad entre los políticos y/o empresarios que aseguran promover lo maya. Incluso, una crítica que emana desde los inicios de las políticas indigenistas en el México postrevolucionario y hoy en día contiene cierta vigencia, es que en todos éstos actos, los símbolos, escenografías y discursos con los que se promueve lo maya, hace referencia hacia la gloria de un pasado prehispánico, presentando imágenes de sitios arqueológicos y si acaso hay rostros, de perfiles tallados en representaciones prehispánicas.

Difusión de la cultura maya según el Gobierno del Estado de Yucatán.
Difusión de la cultura maya según el Gobierno del Estado de Yucatán.

En algunos casos, sólo se incluyen un menor porcentaje de grupos académicos en reducidos espacios y con escasa publicidad para hablar de sus resultados (aspecto que se mencionará en el siguiente apartado). De igual forma, esto sucede con los grupos mayas que desean expresar su sentir, siempre y cuando no mencionen temas políticos y se remitan únicamente a los aspectos menos controversiales de sus formas de vida, como su gastronomía, medicina tradicional y lengua.

Este aspecto legitima las prácticas comerciales que obtienen beneficios de la mercantilización, pues desvincula y desarticula los procesos por los cuales una cultura con legado prehispánico, cambia, se desarrolla y se adapta con el tiempo. Al no dimensionar estos procesos culturales, deja un enorme abismo entre la población maya prehispánica y sus herederos actuales. Esto permite que grupos externos puedan ostentarse como sus promotores e incluso, crear ideales en torno a los mismos que de alguna forma, no implique la retribución justa de las ganancias al usar un elemento como la denominación maya, hacia lo maya contemporáneo.

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