EL PAPEL SOCIAL DEL CONOCIMIENTO ARQUEOLÓGICO EN YUCATÁN: LA DIVULGACIÓN COMO HERRAMIENTA.

Orlando Casares Contreras, Centro INAH-Yucatán

Pero acá, también podemos vislumbrar otra situación que ha permitido que éste gran contexto sea realizable y próspero en los términos mencionados. Por parte de la academia especializada en temas del mundo maya, se han arrastrado prácticas y errores que, de igual forma, han hecho que la difusión de los resultados e interpretaciones de sus estudios no sea la adecuada, aún haciendo hincapié en los procedimientos rigurosos de los estándares científicos. Estos aspectos son:

  1. Un lenguaje altamente especializado con terminologías que dominan mayormente quienes son estudiantes y egresados de una carrera afín a la antropología. En algunas ocasiones, tan especializado que sólo entre arqueólogos es posible el entendimiento del mismo.
  2. Dar por entendido u “obviar” algunos conocimientos, que como se señaló anteriormente, sólo una especialidad en los temas podría (en ocasiones) darse como sentado por conocimiento general.
  3. Un sistema de premios e incentivos para la producción científica únicamente para quienes publiquen o difundan sus resultados entre pares, dejando excluido de los beneficios de dichos estímulos a quienes realicen ésta actividad para públicos no especializados.
  4. Sus encuentros más frecuentes son en congresos, simposios y eventos que están destinados entre pares y para los mismos, altamente especializados y con poca afluencia de públicos no especializados, los cuales quedan excluidos la mayor parte del tiempo en las intervenciones.
    Si bien estos puntos son parte importante y esencial de lo que conocemos como “difusión” del conocimiento, es sólo una etapa en el proceso con el cual éstas actividades deben transcurrir, especialmente que en México, donde las ciencias sociales son mayormente financiadas por el erario público.
    Dado que las industrias culturales tienes como finalidad de obtener recursos en mercados emergentes o en la mercantilización de actividades basadas en un consumo a través de las experiencias del público, éstas son las características que usualmente le dan ventajas en las preferencias de consumo por encima de otras áreas que igualmente comparten al mismo público:
    • Se generan en lugares apropiados para el esparcimiento y ambientes lúdicos.
    • El lenguaje empleado es de fácil comprensión.
    • Busca deslumbrar a las audiencias.
    • Genera experiencias únicas, las cuales pueden experimentarse repetidamente.
    Estos aspectos pueden ser igualmente empleados en ampliar los horizontes académicos del conocimiento generado por las ciencias sociales, especialmente de la arqueología y su relación con otras áreas como la historia y la antropología social. La capacidad de sus áreas de trabajo han demostrado que con las adecuaciones e interés necesario, es posible cumplir con éstos últimos cuatro postulados sin renunciar a los resultados.
    La divulgación de la ciencia, a diferencia de su difusión, está orientada en la capacidad efectiva de propagarse a toda clase de públicos y generar las mismas expectativas de las industrias culturales, pero sin renunciar a los principios y objetivos generales de las actividades científicas. Otra de las diferencias entre ambas actividades, es que la difusión es más ortodoxa en los recursos literarios y didácticos, privilegiando el academicismo en la redacción de los resultados, en tanto que la divulgación otorga más flexibilidad en los recursos literarios y didácticos, incluso, puede llegar a proponer posibilidades no comprobadas, siempre y cuando éstas se atengan a los principios científicos mencionados (Tagueña 2006: 4 y 5).
    Labores de los grandes divulgadores de la ciencia, como el astrónomo Carl Sagan, Isaac Asiminov o el cosmólogo Stephen Hawkins han generado grandes obras que explican según los principios de la ciencia, narrativas acerca del universo, llegando a ganar premios Pulitzer, entre otros grandes personajes que desde sus respectivas áreas del conocimiento, han logrado cautivar en sus escritos y pláticas a un gran número de personas a lo largo del mundo.
    Y es que en éste punto, son pocos los científicos sociales que se han incorporado a ésta lista, por lo que no es descabellado afirmar, que la falta de divulgadores y de la adecuada política de incentivos para ésta área, es una de las principales dolencias y carencias de las ciencias sociales en términos de ampliar el horizonte de sus resultados a públicos generales no especializados y con ello, tener limitaciones en el reconocimiento social de su área como una ciencia consolidada.
    ¿Qué se podría obtener o considerar como beneficio de dichas medidas para las ciencias sociales? ¿Cómo los estudios arqueológicos y de otras ramas de la antropología pudieran contribuir de contrapeso a las inequidades del sistema económico dominante? ¿Cómo pueden ser parte de las industrias culturales sin renunciar a su espíritu crítico?
    Uno de los primeros puntos (esperando no sean los únicos) en la presente propuesta, que se espera sean considerados por los académicos dedicados a los estudios en el área maya son los siguientes:
    • Crear entornos reflexivos a los públicos no especializados, sobre los procesos culturales de sociedades del pasado.
    • Articulación entre las poblaciones estudiadas y quienes mantienen una identidad en torno a las mismas.
    • Uso de la arqueología experimental como base empírica y demostrable de principios previamente estudiados.
    • Desmitificación de antiguos planteamientos, arraigados entre grupos de poder en la Península.
    • Promover el uso responsable del patrimonio arqueológico e histórico.
    • Promover lenguajes y estrategias didácticas apropiadas para su adecuada difusión.

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