Intervenciones en los monumentos históricos de la zona maya de Quintana Roo

Luis Jesús Ojeda Godoy Centro INAH Quintana Roo


LA GEOGRAFÍA QUINTANARROENSE Y SUS MONUMENTOSHISTÓRICOS

Entre 2012 y 2014, se desarrollaron trabajos de intervención por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia en monumentos históricos de cuatro comunidades de Quintana Roo, ubicadas en lo que para fines administrativos en el Estado se conoce como la zona maya; la cual está conformada por los municipios de Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdenas.
En este sentido, se debe apuntar que Quintana Roo está constituido por diez municipios: siete de ellos se crearon el 8 de octubre de 1974, cuando el Territorio Federal se eleva al rango de Estado por Decreto del presidente Luis Echeverría Álvarez, siendo estos Cozumel, Felipe Carrillo Puerto, Isla Mujeres, Othón Pompeyo Blanco, Benito Juárez, José María Morelos y Lázaro Cárdenas, mientras que Solidaridad (1993), Tulum (2008) y Bacalar (2011) son resultado de los procesos socio -económicos derivados de su consolidación y crecimiento poblacional. Para abordar la administración de la geografía del Estado, en esta se tiene establecida la zona norte; conformada en torno a asentamientos como Cancún y Playa del Carmen, la zona sur; que comprende el contexto de Chetumal, la capital del Estado, y la zona maya; que se extiende por la franja de territorio que colinda con el Estado de Yucatán, con centros de población como Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, a su vez cabeceras municipales.
La densidad en cuanto a la ubicación de la arquitectura histórica en las comunidades de la denominada zona maya, guarda una relación directa con los procesos sociales y económicos que desde la colonia; y en el siglo XIX y principios del XX en el escenario de la Guerra de Castas de Yucatán -, derivaron en la conformación de lo que en la actualidad es Quintana Roo: en su extensión territorial están identificados 145 monumentos históricos, es decir, construcciones desarrolladas entre los siglos XVI y XIX; de ellos, 86 se encuentran en las comunidades de la zona maya, y a su vez, de este conjunto, 56 se encuentran en el municipio de Felipe Carrillo Puerto.
El territorio que comprende en la actualidad Quintana Roo no fue incorporado plenamente a la administración española durante la conquista y la época colonial: el oriente de la Península de Yucatán conformo lo que se conoció en ese entonces como “el gran despoblado”, una superficie habitada por comunidades mayas ajenas a la administración oficial, en un entorno en el cual Bacalar con su fuerte de San Felipe, se desarrolló como centro de población a fin de detener el avance de los ingleses, quienes desde sus asentamientos en el territorio de Belice fomentaban la explotación, el contrabando y la comercialización de los recursos naturales de la región. En esta composición del territorio, sitios como Tihosuco, Sacalaca, Tepich, Sabán, Kancabchen y Chunhuhub; fueron centros de actividades comerciales y productivas en convivencia con los asentamientos de los mayas que habitaban en el oriente de la Península.
Esta situación permaneció una vez que se consumó la independencia del territorio con respecto a la Corona española, y la existencia de una región no incorporada plenamente a la administración oficial, influyo en los procesos sociales y económicos que derivaron en el inicio y desarrollo de la Guerra de Castas entre 1847 y 1901. Una de las consecuencias de este conflicto fue la incorporación del territorio que había permanecido ocupado por los “cruzoob” este término se empleó para hacer referencia a los mayas rebeldes en virtud de que eran seguidores o adoradores de la cruz, una vez que se consolido para la segunda mitad del siglo XIX el santuario de la cruz parlante en Chan Santa Cruz, la actual ciudad de Felipe Carrillo Puerto en el oriente de la Península de Yucatán, a la administración del gobierno de México, dando paso a la conformación del Territorio de Quintana Roo por decreto del presidente Porfirio Díaz.
Es en este contexto que se debe tener referencia de la ubicación de la mayor parte de los monumentos históricos de Quintana Roo en las comunidades y municipios que integran la que para fines administrativos en las políticas oficiales del Estado se denomina como la zona maya, y que para el objetivo de este texto, pueden señalarse cinco grupos de construcciones como una forma de aproximarse a los monumentos históricos que se tienen identificados en Quintana Roo:

  1. de tipo religioso, entre capillas, templos parroquiales, oratorios y un conjunto conventual, siendo este el que se encuentra en Tihosuco,
  2. de tipo habitacional o civil, identificándose 30 de estas construcciones en Tihosuco,
  3. para el suministro y distribución de agua, como es el caso de los pozos y las norias, destacando las construcciones de este tipo ubicadas en Zaczuquil, San Juan Oriente, Xcabil y Tepich,
  4. los cementerios, siendo estos dos, específicamente ubicados en Tihosuco y Tepich,
  5. de tipo militar, en referencia al Fuerte de San Felipe, en Bacalar, y al que se ubica en Yo ́okop, cerca de Sabán.
    Del conjunto de acontecimientos referidos brevemente en párrafos anteriores, se deriva el hecho de que el trabajo a desarrollar por parte del INAH en materia de monumentos históricos en la geografía quintanarroense, se vincula principalmente con las comunidades de la zona maya, de ello se dio la gestión para atender con recursos del Programa de Empleo Temporal, inmuebles históricos en Tihosuco, Chunhuhub, Sacalaca y Tepich, entre 2012 y 2014; coincidiendo con el inicio de actividades de la sección de monumentos históricos en el Estado en 2011.
    Es los siguientes apartados, se abordara la especificidad de los trabajos desarrolladas en cada una de las cuatro comunidades ya mencionadas, el contexto de las condicionantes de cada caso a partir de la tipología arquitectónica de los monumentos históricos intervenidos; con el objetivo de abordar características, problemáticas y planteamientos con respecto a los monumentos históricos que se ubican en Quintana Roo, así como la perspectiva en cuanto al trabajo que debe ser considerado a futuro para su desarrollo en cuanto al tema del patrimonio arquitectónico.
Figura 1. Plano de la península de Yucatán, con el área del gran despoblado.

CUATRO MONUMENTOS HISTÓRICOS, CUATRO CASOS DE INTERVENCIÓN

Tihosuco forma parte del municipio de Felipe Carrillo Puerto, contiene en la traza del contexto fundacional del asentamiento 33 de los 145 monumentos históricos catalogados por el INAH en la geografía quintanarroense, y si bien en su mayoría son construcciones de tipo habitacional, es el conjunto religioso del Niño Jesús el que destaca por sus dimensiones y características, siendo además el inmueble históricos de mayores dimensiones en el Estado.
El asentamiento fue para el siglo XVIII la cabecera del Partido de los Beneficios Altos, con una población de poco más de 2 300 habitantes, y una intensa actividad económica en apogeo para el siglo XIX derivado de la agricultura y el comercio, relacionado este con el contrabando a partir de sitios como Bacalar y Vigía Chico. El sitio fue abandonado a los pocos días de iniciar la Guerra de Castas en julio de 1847, siendo ocupado por los mayas rebeldes por un breve tiempo, ya que para 1848 tropas del gobierno recuperaron el asentamiento, aunque a partir de entonces Tihosuco se transformó en parte del escenario del conflicto, cambiando de manos indistintamente entre los mayas rebeldes y el ejército, de ahí que el conjunto del Niño Jesús fue habilitado como cuartel, de lo cual se deriva la destrucción por una explosión de la fachada principal del templo. Una vez concluido el conflicto, Tihosuco quedo deshabitado entre la selva, hasta que en 1935, familias del oriente yucateco, iniciaron un proceso de reocupación, el cual se apresuró a partir de que diera forma a ejidos en superficies de tierras colindantes con Yucatán, con el objetivo de incrementar el número de habitantes del Territorio de Quintana Roo, durante las administraciones de los presidentes Lázaro Cárdenas y Adolfo Ruíz Cortines.
La comunidad tiene conciencia del valor patrimonial de las construcciones y del escenario de Tihosuco como parte de la Guerra de Castas. Entre los habitantes existe la referencia de que viven en un sitio con enorme valor histórico y cultural, aunque estas referencias se están perdiendo con respecto a otro tipo de conceptualizaciones a favor de la “modernización” y el turismo, en un proceso que se agudizo a partir de la última década, derivado de la incorporación de elementos de equipamiento e infraestructura, y de “escenografía” a favor de acciones en materia de turismo, con frecuencia como parte de proyectos impulsados por instancias oficiales, así como por influencia de Cancún y otros sitios de turismo de playa, y su afectación en los valores culturales para aquellos habitantes que viajan por trabajo a dichos sitios.
En este marco cultural, social y económico, entre 2012 y 2013 se desarrollaron trabajos de intervención en el conjunto religioso del Niño Jesús, por medio del Programa de Empleo Temporal, alcanzando a participar en ambos años cerca de 80 habitantes, entre hombres y mujeres, no necesariamente con conocimiento de albañilería. El uso de materiales a la cal en los morteros y la pintura, requirió que de manera previa se dieran instrucciones y capacitación a los participantes en los trabajos.
El inmueble ya había sido intervenido por la SAHOP en la década de los ochenta del siglo pasado, reconstruyendo parte de la bóveda, y consolidando muros en diversas áreas; además de diversas acciones desarrolladas por parte de los párrocos a fin de dar mantenimiento al edificio, no siempre con una visión a favor de la conservación o recuperación de sus características tipológicas. De ahí que la propuesta de trabajo, tuvo como base cuatro conceptos: limpieza general considerando en este punto el retiro de moho y elementos vegetales, consolidación de muros de mampostería, recuperación de acabados a la cal, y aplicación en algunas áreas intervenidas de pintura a la cal.
La falta en el mercado local de materiales adecuados para este tipo de trabajos, implico el traslado desde la ciudad de Mérida, de la cal con las especificaciones adecuadas, mientras que los colorantes en polvo y el resistol blanco para preparar la pintura a la cal, se adquirieron en la cercana ciudad de Valladolid; otros productos necesarios para este fin como es el aceite y la sal, así como el polvo de piedra para el mortero, se suministraron en buena medida en la localidad.
Las áreas intervenidas comprendieron parte de los muros laterales de las fachadas norte y sur del templo, la fachada de la casa parroquial y la sacristía la cual contiene en su interior una extraordinaria pila bautismal que ha sido empleada para generaciones de habitantes que han bautizado en el sitio-, los “pasos de gallina ciega” o “pasos de ronda” ubicados en el interior de los muros norte y sur del templo, así como el cementerio anexo al templo identificable por su fachada de acceso con una espadaña -, el cual junto con el que se ubica en Tepich, son los dos únicos cementerios de la etapa colonial que están identificados en Quintana Roo, y que conservan las características previas al impulso de las medidas implementadas por la Real Cédula de 1847 de Carlos III, a fin de desarrollar los cementerios en las afueras de los centros de población. Este cementerio resguarda en su interior parte de las piedras muchas de ellas labradas que formaran parte de la derruida fachada principal, y fueron trasladadas a este sitio por iniciativa de un párroco y los feligreses, a fin de evitar su saqueo o robo, ya que se encontraban desperdigadas en el atrio.

Como resultado de los trabajos desarrollados por el INAH entre 2012 y 2013 en el conjunto religioso del Niño Jesús, se derivó una nueva toma de conciencia por parte de la población por sus construcciones históricas, aunado ello a la presentación a las autoridades locales de la propuesta para la Declaratoria de la Zona de Monumentos Históricos para Tihosuco. También se dio el surgimiento de un comité de vecinos que trabaja a favor de la conservación de lo que sus integrantes denominan “las casas coloniales”, el cual estableció una relación de trabajo con el INAH a favor del patrimonio edificado.

Chunhuhub forma parte del municipio de Felipe Carrillo Puerto, fue el segundo centro de población en donde se desarrollaron trabajos con recursos del PET por parte del INAH en 2012, en el templo del Sagrado Corazón de Jesús, monumento histórico que tiene su origen en una capilla de indios o capilla de visita que estuvo consagrada originalmente a San Juan Bautista, de la cual se refiere que fue concluida en 1751 y que “…constaba de un gran altar de techo de bóveda de medio cañón corrido, diversos nichos para los santos patronos y campanarios de espadaña. Contó también con un coro al cual se accedía por una escalera de piedra y una pila bautismal de piedra labrada que más tarde fue destruida. En uno de sus costados, además, se encontraba la casa cural con un gran atrio cercado, y en el otro, una plaza, en cuya periferia estaban las casa de administración pública, alguna tienda de víveres y las casas de los principales…”. Para el siglo XVII, el asentamiento se consolido como paso obligado en el camino a Bacalar, Ichmul y Tituk, inicialmente fue una encomienda y visita de Ichmul, posteriormente formo parte de la parroquia de Tihosuco, se refiere que en el asentamiento predominaban las construcciones de mampostería con techumbres de palma y huano, con numerosas veredas en los alrededores que comunicaban con ranchos y haciendas cercanas. El sitio registró 1,350 habitantes hasta 1727, indígenas en su mayoría, cuando fue saqueado por piratas ingleses que tomaron a muchos mayas como esclavos, y para 1821 contaba con 991 habitantes. Cuando inicia la Guerra de Castas en 1847, Chunhuhub fue ocupado e incendiado por los mayas rebeldes, quedando en el abandono. Para los primeros años del siglo XX, un grupo de mayas rebeldes, huyendo del acoso de las tropas federales, repobló sus ruinas. Otras familias se incorporaron a estos primeros habitantes, y para la década de los cuarenta del siglo XX, se habían trazado de nuevo las calles y de nuevo estaba en uso la iglesia, por lo que para la década de los sesentas, la conformación de ejidos consolido el actual asentamiento.
Los trabajos que se desarrollaron en 2012 y 2013, con la participación de cerca de 50 habitantes del sitio, fueron resultado de la iniciativa del Centro INAH Quintana Roo de ofrecer respuesta a un sector de la comunidad que solicitaba de manera reiterada emprender acciones a favor de la conservación del templo que se encontraba cubierto de vegetación y otros agentes de deterioro, como moho y humedad; además de la poca valoración de una parte de los habitantes, como quedo en evidencia ante la solicitud de manera verbal por parte de autoridades locales para demoler una sección de muro con la idea de ampliar la calle principal, que es un tramo de la carretera con rumbo a Chetumal, que atraviesa el centro de la población de norte a sur.
Los cuatro conceptos que se desarrollaron durante los dos años que se tuvo oportunidad de desarrollar trabajos por sendos periodos de unos meses, fueron limpieza general, consolidación de muros de mampostería, recuperación de acabados a la cal, y aplicación el algunas áreas intervenidas de pintura a la cal; desarrollando de manera previa acciones de capacitación e instrucción a los vecinos que participaron en el desarrollo de las acciones de intervención.
Se trabajó en los muros de las fachadas norte y sur, en el interior y en el exterior del inmueble, así como en una parte de la fachada principal, sin poder abarcar la espadaña, debido a la altura de esta. En el caso de la bóveda, en esta sí pudieron efectuarse trabajos de limpieza y el retiro de vegetación, así como resanes menores en el caso de algunas grietas. Una acción derivada de los trabajos de limpieza fue el ubicar la escalinata de piedra que conducía al coro; que se hallaba entre vegetación y escombro, y para la cual se efectuaron trabajos a fin de restituir algunos de los escalones respetando las evidencias de las piezas originales, a fin de dar forma de nuevo al trazo de la misma. Prácticamente todos los materiales para preparar morteros y pintura a la cal se trasladaron desde José María Morelos.

Sacalaca es parte del municipio de José María Morelos, es un sitio que tiene antecedentes prehispánicos, tuvo una disposición a partir de dos barrios, con sendos templos de origen colonial, dedicados a La Candelaria y a San Francisco de Asís. Durante la colonia, inicialmente dependió de la encomienda de la cercana Ichmul, distante a doce kilómetros, que forma parte de Yucatán. En Sacalaca se ubica una de las construcciones religiosas más importantes para el patrimonio arquitectónico de Quintana Roo y de la Península: el templo de La Candelaria, o antigua iglesia de blancos, edificación que contiene el único camarín de la Virgen que se tiene registrado en territorio quintanarroense. Este espacio es característico en muchas construcciones desarrolladas por el clero secular para el siglo XVIII en el oriente de Yucatán, y fue en este templo ubicado en ese momento al extremo del territorio administrado por los españoles, y en colindancia con “el gran despoblado”, en donde se concretó la construcción de esta habitación, destinada a alojar alguna imagen de la Virgen, con su atuendo, alhajas y otros equipos propios de su culto, a modo de recamara, tocador o guardarropa.

Figura 10. Sacalaca: Fachada del templo con parte de la comunidad que colaboró en los trabajos de restauración del mismo.

El camarín data de 1748, se encuentra en un estado que permite aun la identificación de sus elementos y esto hace posible plantear la consolidación de sus características, como parte de alguna posible propuesta de restauración, a pesar de los deterioros presentes, tales como la perdida de entrepisos. Es conveniente considerar la referencia del cura Josef María Velasco y de la Cañada, quien señalo al respecto haber construido: “…. un camarín paralaAsunción,patronadeSacalaca con dos cuartos, todo de cal y piedra, para resguar de las cosas de la iglesia”.19 Del conjunto se tiene la siguiente descripción: “…fue inicialmente una capilla abierta con coro de mampostería que contaba con ornamentos y recaudos para la misa, y cáliz para el culto; tiempo después fue ampliada y decorada con tres campanarios. Tenía entonces techo de dos aguas construido con material perecedero, se le dotó con esculturas de confección de regular calidad colocadas en nichos pintados con estrellas de ocho puntas de color rojo; contaba, además, con cornisas talladas en piedra y pilastras del mismo material con grabados en formas de flores y sirenas. Sus paredes, estucadas finamente con cal, tuvieron también empotradas las figuras de Adán y Eva como representacióndel pecado original”. Dichas figuras de Adán y Eva a las que se refieren en la descripción, junto con otras esculturas que se ubicaban en la antigua iglesia de blancos, se pueden apreciar en el museo que la comunidad tienen instalado a un costado de la casa ejidal.

Figura 11. Sacalaca: Trabajos en el camarín del templo.

Para finales de la colonia, Sacalaca tuvo poco más de mil habitantes blancos, mestizos y mayas; en sus alrededores habían haciendas y ranchos dedicados al cultivo de la caña de azúcar, y que en su traza existían construcciones habitacionales de mampostería, “…similaresa las construidasen Tihosuco,Bacalar, Mérida y Campeche…”. La Guerra de Castas derivo en el abandono del poblado a pocas semanas de iniciado el conflicto, situación que prevaleció hasta mediados del siglo XX, cuando la conformación de ejidos en la región derivo en que se repoblara el sitio.
En 2014 se desarrollaron trabajos en el templo de La Candelaria, inmueble que no había sido intervenido de manera previa, salvo por ocasionales labores de limpieza por parte de la comunidad. En los trabajos participaron cerca de 30 habitantes de la comunidad, hombres y mujeres, que por el uso de materiales a la cal en los morteros y la pintura, requirió que de manera previa recibieran instrucciones y capacitación. La experiencia del trabajo iniciado en Tihosuco derivo en el desarrollo de los cuatro conceptos básicos, dadas las condiciones del inmueble: limpieza general, consolidación de muros de mampostería, recuperación de acabados a la cal, y aplicación en algunas áreas intervenidas de pintura a la cal. El aislamiento y la marginación en que se encuentra la comunidad, condiciono el traslado de todos los materiales para la preparación de morteros y pintura a la cal, se trasladaran desde sitios como Mérida, Valladolid y Tihosuco.
Como parte de los trabajos se consolidaron secciones de mampostería y acabados con materiales a la cal en los muros norte y sur, en el interior y exterior del inmueble, una vez que de manera previa se retiraron raíces, vegetación, moho y nidos de culebras en diversas áreas del conjunto. Las secciones de muro en donde se trabajó hasta la etapa de recuperación de acabados, fue recubierta con pintura a la cal, a fin facilitar su identificación previendo posibles etapas a futuro de continuidad para el proyecto. En el caso del camarín de la Virgen, además de los trabajos de limpieza y consolidación de algunas secciones de mampostería, se elaboró en planos digitales el registro y levantamiento del conjunto, incluyendo las piezas de piedra labrada de la escalinata, y los orificios que señalan la evidencia de donde estuvieron los rollizos del entrepiso.
La cuarta y última comunidad en donde se desarrollaron los trabajos que dan paso a este texto es Tepich, que forma parte del municipio de Felipe Carrillo Puerto, y es referencia obligada en la historia de la Península de Yucatán, por tener como fecha de inicio de la Guerra de Castas el 30 de julio de 1847, cuando este sitio fue saqueado, por los mayas que se levantaron en armas y masacraron a casi la totalidad de sus habitantes, y por tropas del gobierno, que acudieron en auxilio del lugar. De este conflicto se derivó el abandono de Tepich hasta la década de los treinta del siglo XX, cuando fue reocupado al formarse ejidos a fin de consolidar el Territorio de Quintana Roo. Destaca en el conjunto urbano el templo de la Santa Cruz, que tiene su origen en una capilla de visita, estructura que es visible aun a pesar de la construcción de un domo deportivo en colindancia con el conjunto religioso hace un par de años por parte de las autoridades municipales, y a partir de la cual se desarrolló lo que en la actualidad es el templo parroquial.
El conjunto se encuentra sobre una plataforma y se refiere que “…su primeraiglesiafueunapequeñacapilla austera, atendida por frailes franciscanos, ésta, junto con amplias norias, fueron las primeras construcciones perecederas que se edificaron en el poblado. Más tarde la iglesia fue ampliada. Se trató de un edificio construido sobre una elevación con una escalinata al frente, a manera de plataforma maya; con material de cal y canto, su fachada es lisa, rematada en sus extremos por campanarios; su techo era de madera y huano, a excepción del santuario que tenía techo de bóveda adorando en sus extremos por agujas de mampostería; poseía además, baptisterio y casa cural con cuartos para el visitador. A la izquierda del templo se construyó el camposanto, totalmente amurallado, el acceso es a través de una puerta con arco de medio punto, rematado por una espadaña con espacios para tres campanas y una cruz, asimismo contó con una pequeña capilla”.
La nave del templo esta techada actualmente con una estructura de madera, típica de los sistemas constructivos que se desarrollan en la región, con una cubierta de lámina. El edificio conserva aún en algunas secciones ornamentos de argamasa. Destaca como parte del conjunto el cementerio anexo, ubicado al norte del templo, el cual destaca su acceso con una espadaña, y tiene en su interior un oratorio. Como se mencionó en párrafos anteriores, este cementerio, y el que se ubica en Tihosuco, son las dos construcciones de su tipo identificadas entre los monumentos históricos de Quintana Roo.
Los trabajos desarrollados en 2014 contaron con la participación de 25 pobladores, hombres y mujeres del lugar, quienes requirieron de manera previa instrucciones y capacitación para el uso de materiales a la cal, considerando también los conceptos de limpieza general, consolidación de muros de mampostería, recuperación de acabados a la cal, y aplicación el algunas áreas intervenidas de pintura a la cal. Los materiales necesarios para la preparación de morteros y pintura a la cal se trasladaron desde sitios como Mérida, Valladolid y Tihosuco.
En el caso del templo, los trabajos fueron principalmente en el interior, a fin de retirar moho y hongos, recuperar acabados y aplicar pintura a la cal, por la alta concentración de humedad presente que afectaba a los usuarios del inmueble. El cementerio recibió una atención mayor, ya que hasta antes del desarrollo de los trabajos, se encontraba como baldío, cubierto de maleza, habilitado como corral para cerdos y aves de patio por parte de algunos vecinos, al presentarse derrumbes en algunas secciones de la barda perimetral. De ahí que esta fue reconstruida, a fin de delimitar el cementerio, además de recuperar acabados y pintura a la cal en la fachada principal. En el caso del oratorio que se ubica al interior del cementerio, se efectuaron trabajos de limpieza y consolidación de algunas secciones de muros en donde se presentaban grietas, con la idea de poder desarrollar a futuro un proyecto en específico para el inmueble.

Figura12. Tepich: acceso al cementerio con parte de la comunidad que tomaron parte en la intervención.

CONCLUSIONES

Como resultado de los trabajos desarrollados entre 2012 y 2014 que se han referido, se generó una aproximación desde la sección de monumentos históricos del Centro INAH Quintana Roo con los componentes arquitectónicos y urbanos que caracterizan a las comunidades de la denominada zona maya, así como con sus condicionantes económicas y sociales; de lo cual se pueden establecer por lo menos seis aspectos que deben considerarse fundamentales para abordar el estudio de este conjunto de construcciones, y generar acciones a favor de su conservación:
La permanencia de la arquitectura histórica en estas comunidades es una referencia de identidad y del patrimonio cultural en términos arquitectónicos y urbanos, se observa a partir de conceptos tales como la traza, las tipologías arquitectónicas, la altura, escala y proporciones de las construcciones que conforman el tejido urbano.
En buena medida, los habitantes de las comunidades mayas quintanarroenses en donde se ubican monumentos históricos, tienen conciencia del valor de estos inmuebles, y aprecio a su presencia como parte de la imagen urbana de los asentamientos, y los relacionan con sus componentes culturales.
Los monumentos históricos que se ubican en la geografía quintanarroense forman parte de un conjunto de construcciones que en el oriente de la Península; entre Yucatán y Quintana Roo, comparten características arquitectónicas, que ameritan una visión integral como región o zona de estudio.
Para abordar el estudio de las comunidades de la zona, es importante tener en cuenta las fuentes de información existentes en archivos que se ubican en Yucatán, que pueden ser consultados para una mejor aproximación al proceso de conformación de los centros de población y sus edificaciones históricas, debido a los procesos sociales previos a la formación de Quintana Roo como territorio inicialmente, y como estado, posteriormente.
Existe el desconocimiento y falta de interés por parte de diversos sectores con respecto al tema del patrimonio arquitectónico y los monumentos históricos en Quintana Roo, de lo cual se deriva una falta de acciones a favor de la conservación de estos inmuebles desde otros ámbitos de la administración pública, que sean coadyuvantes a lo señalado en la Ley Federal en la materia.
Con frecuencia, proyectos desarrollados por parte de autoridades locales para conformar o consolidar el equipamiento y la infraestructura de las comunidades, lleva a la ejecución de acciones que no consideran las características urbanas y arquitectónicas de los poblados históricos y con ello derivan en el deterioro o afectación de componentes del patrimonio cultural.
Es importante considerar el hecho de que si bien los conceptos desarrollados como parte de los trabajos se repitieron en los cuatro inmuebles limpieza general y retiro de vegetación, consolidación de muros de mampostería, recuperación de acabados a la cal y aplicación el algunas áreas intervenidas de pintura a la cal en cada caso se adecuaron a las condiciones de deterioro y conservación, así como a las características tipológicas de cada edificio. El uso de materiales a la cal en la preparación de los morteros y pinturas fue un aspecto innovador en este tipo de trabajos, tanto para los habitantes de las comunidades involucrados en los proyectos, como para el personal del Centro INAH Quintana Roo. Asimismo, un criterio fundamental en el desarrollo de los trabajos fue considerar que en el futuro se podrían desarrollar acciones en continuidad a lo efectuado, con mayores recursos y posibilidades, de ahí que se planteó una intervención con el objetivo de consolidar los elementos existentes a fin de facilitar la identificación de los mismos y con ello proceder a su registro.
Asimismo, la incorporación de este documento al conjunto de trabajos desarrollados en el marco del Tercer Simposio de Cultura Maya “Ichkaantijoo”, permite una aproximación a un conjunto de inmuebles que forman parte del patrimonio arquitectónico de la Península de Yucatán y de Quintana Roo, al trabajo que a favor de su conservación se desarrolló en años recientes, a los criterios de intervención que se plantearon en cada caso, y al contexto social e histórico de las de las edificaciones y las comunidades en las que se ubican.
En Quintana Roo, y en particular en las comunidades que se abordaron en el presente texto, la permanencia de los monumentos históricos y de sus características, es una responsabilidad que implica un trabajo interinstitucional y multidisciplinario. Los trabajos que se puedan concretar en ese sentido en los próximos años a fin de dar continuidad a lo que se ha trabajado, dejarán la evidencia del compromiso y las acciones que las actuales generaciones asumieron, o dejaron de hacer a favor de una parte del patrimonio cultural de los quintanarroenses.

AGRADECIMIENTOS

El presente documento es resultado del trabajo desarrollado por diversas áreas del Centro INAH Quintana Roo, que participaron en la propuesta, planteamiento, gestión de recursos y ejecución de trabajos de intervención para la conservación de cuatro monumentos históricos ubicados en las comunidades mayas de Tihosuco, Chunhuhub, Sacalaca y Tepich; con la participación de los habitantes como trabajadores temporales. Es importante destacar en quienes habitan en dichas comunidades, que prevalece el compromiso y la referencia a favor de las expresiones de su patrimonio cultural, como es el caso de las construcciones intervenidas. También se debe agradecer la invitación de los organizadores del Tercer Simposio de Cultura Maya “Ichkaantijoo” y en general a los investigadores del Centro INAH Yucatán, por considerar la presencia de este tema en el programa del evento.

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