LA PELAGRA, Y SU PRESENCIA EN YUCATÁN (1880-1915)

Marlene de J Falla Carrillo Centro INAH Yucatán


INTRODUCCIÓN

La enfermedad de la Pelagra, se conoce desde la antigüedad los primeros conocimientos médicos sobre ella se establecen hacia 1735, cuando Gaspar Casal la describió por primera vez como “mal de la rosa”, en el libro Historia natural y médica del principado de Asturias (1762),7 quien lo representó como un padecimiento que afligía epidémicamente a los campesinos de Asturias, dándole este nombre porque todos los pacientes presentaban dermatosis en el dorso de las manos y pies con eritema. Así como otras características que se corregían con la ingesta de leche. Así mismo evidencio que los pacientes pelagrosos basaban su ingesta en el maíz.
La causa de la pelagra, es el hecho de tener muy poca niacina o triptófano en la alimentación. También puede ocurrir si el cuerpo no logra absorber estos nutrientes. Se puede presentar después de enfermedades gastrointestinales o con el alcoholismo, el VIH/SIDA o la anorexia.
Esta enfermedad es común en partes del mundo donde las personas consumen mucho maíz en su dieta.
Los síntomas de la pelagra incluyen:
• Delirios o confusión mental
• Diarrea
• Náuseas (en algunas ocasiones)
• Membranas mucosas inflamadas
• Úlceras cutáneas descamativas (Medline plus:Biblioteca nacional de medicina de los Estados Unidos: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000342.htm
Sabemos, que la Pelagra es una enfermedad que estuvo presente en Yucatán desde las últimas décadas del siglo XIX y que llego a convertirse en una enfermedad endémica en gran parte del siglo XX. También sabemos que la pelagra es típica de lugares en los que la alimentación básica es el maíz y existe pobreza extrema.

OBJETO DE ESTUDIO

En el caso de este artículo, el propósito era conocer si dicha enfermedad dio por igual en todo el Estado o si el tipo de alimentación y condiciones de vida fueron diferentes en los distintos puntos de la región Yucateca. Se eligió analizar esta problemática de salud a través de las actas de defunciones, ya que si bien la pelagra puede ser tratada y evitar la muerte, un 40 % de dicha enfermedad lleva a la inminente muerte.
Para este trabajo, se eligieron 3 poblaciones (ver figura 1) ubicadas en diferentes sitios del Estado Yucateco, así, se eligió el pueblo de Dzemul, el cual se encuentra ubicado en la zona norte, costera, en medio de la principal zona henequenera y donde estuvieron asentadas muchas de las grandes haciendas dedicadas al cultivo y explotación de este agave.

Figura 1. Mapa de Yucatán con las tres poblaciones de estudio: Dzemul,Opichen y Tinum.


La segunda, fue el pueblo de Opichén,dicha población se encuentra localizada al Oeste del Estado de Yucatán. Su economía se basa principalmente en la agricultura y el comercio y dista de la capital del Estado a 79 km.
La tercera población elegida, fue el pueblo de Tinum, ubicado en la porción centro poniente del Estado, esta zona perteneciendo a la jurisdicción de Valladolid, no fue henequenera por excelencia, desarrollando más bien la agricultura y ganadería. Entre 1880 y 1885, dicho partido, se sustentaba de 85 haciendas, siendo los productos más importantes el maíz y la caña de azúcar (Ella F. Quintal, 1998:407).
En las 3 poblaciones se revisaron sus defunciones desde el primer libro de registro. En el caso de Dzemul desde 1876, Opichen 1866 y Tinum 1867. En las tres poblaciones aparecen muertos por pelagra, lo que confirma la presencia de la enfermedad aunque en diferentes niveles en todo el estado de Yucatán. Toda la información sobre defunciones de las tres poblaciones fue obtenida a través de las bases de registrados en línea de Family search.

DESARROLLO DEL TEMA

La pelagra, aunque no es una enfermedad contagiosa, también es cierto que en una misma familia muchas veces eran varios los miembros que la llegaban a padecer y en realidad es comprensible ya que si bien es una enfermedad relacionada con la pobreza, era muy probable que la familia entera no tuviera para alimentarse adecuadamente.
Es indudable, que la pelagra aparece en este siglo XIX a partir de los 80s, el doctor Alvar Carrillo menciona que es a partir de ya tenía un carácter epidemico la pelagra (Carrillo Gil, 1954:7). En el caso de Dzemul, no podemos confirmar esto ya que de 1880 a 1887 no existen datos de defunciones para la población. Sin embargo ya en 1888, registramos 8 muertos por pelagra que es una cantidad significativa si tomamos en cuenta que es el primer año en el que aparece la pelagra, por lo tanto, creo debió aparecer mínimo 3 años antes.
En una ponencia presentada hace un tiempo, señale que existían varios factores que quizá influyeron para llevar a la gente a una pobreza extrema, estos factores son:
1.- Se presentaron varias sequias en Yucatán como por ejemplo la de 1876, 1882, 1884-85 Garcia Acosta; 1997:19). Dando como efecto que la agricultura se resquebrajara y creara hambrunas entre la población. También se mencionan ciclones que azotaron la península hacia los años de 1887 y 88 (García Acosta; 1997:21).
2.- Aunado a lo anterior, en 1882, se produjo una epidemia de Sarampión generalizada para todo Yucatán que causo gran mortalidad entre la gente y también producía un decaimiento y depresión a causa de la muerte de varios miembros de la familia
3.- En 1883, se presenta una de las peores plagas de langosta que hayan azotado a la entidad, y García Quintanilla las describe en su trabajo sobre esta plaga de langosta, publicado en Relaciones. (2012: 215-230).
Todas estas catástrofes se fueron sumando y produciendo entre la población incertidumbre total, desgano, depresión, hambre y una desnutrición total entre la población.
4.-Definitivamente, las últimas décadas del siglo XIX, fueron de gran prosperidad para algunos y de mucha calamidad para la mayoría de la población. Ya que si bien para estos tiempos (1882) se concluye en ferrocarril de Mérida a Progreso, esto crea un aumento en la demanda de la fibra y con esto un aumento en la demanda de peones. Vera Flores menciona en su tesis que de 1880 a 1900, el número de peones se incrementó de 20,767, a 80,216 (2016:19).
5.- Blanca Gonzales describe en su tesis de licenciatura sobre Dzemul , a través de historias orales de varios de sus entrevistados, los años de angustia que se vivieron en las últimas décadas del siglo XIX en la zona henequenera donde la gente vivía en condiciones de esclavitud, donde pese a trabajar todo el dia, no alcanzaba para tener una alimentación digna y donde la carne era un lujo que no se podían dar (Gonzales; 1979: 385-453).
El doctor Carrillo Gil menciona que el maíz que se importaba venia de Nueva York, sobre barcos que no tenían ningún cuidado en cuanto a la transportación, por lo que se echaba a perder debido al calor y a la humedad y sufrían fermentaciones Carrillo Gil;1954:10) por lo que su calidad era muy mala.
Era tanto el trabajo que había que hacer en las haciendas henequeneras y tanta la desdicha creada por sequias, plagas y epidemias, que el maíz consumido por los pobladores, era importado y no cultivado en estas tierras yucatecas. Lo que implica que ni siquiera el maíz alimentaba a la población.
Vera Flores menciona que hacia 1888, la pelagra se había convertido en un problema de salud pública (2016:102).
En Opichen empiezan a aparecer defunciones de pelagrosos en 1887 y en Tinum en 1889.
Se revisaron las defunciones hasta el año de 1915 en las tres poblaciones porque consideramos que es un periodo de la historia Yucateca que con la llegada de Salvador Alvarado se habrían modificado ciertas costumbres con la población yucateca.
En todas las poblaciones estudiadas mueren tanto hombres como mujeres, ancianos y niños de pelagra. En Tinum (figura 2) y Opichen (figura 3) mueren más hombres que mujeres en proporción de 60 y 40 y en el caso de Dzemul casi en partes iguales, ya que de los muertos un 46% fueron mujeres y 54% hombres (figura 4). Por lo tanto quizá no en gran proporción pero es una enfermedad que muy probablemente se presenta más en hombres que en mujeres y quizá muy relacionado con el tipo de trabajo que realizan que es más intenso, más directo al sol y donde el desgaste es mayor.

Las tres figuras están de acuerdo a la mortalidad por sexo.
En todas las poblaciones, los muertos son en su gran mayoría son jornaleros, labradores o agricultores o parientes de ellos, hijos esposas, etc. También hay lavanderas y uno que otro albañil. Es decir en la gran mayoría de los casos son los trabajos más arduos y en donde trabajan para un tercero y no poseen un pedazo de tierra.
Por otro lado también se observó que los niños pelagrosos mueren en los primeros 5 años de vida, siendo que luego descienden las defunciones. Lo anterior, como sucede en cualquier otra epidemia o enfermedad que afecte a adultos y niños, en los primeros años de vida, el infante está dejando de amamantar, bajan sus defensas y es muy probable que se enferme de todo.
En cuanto a los adultos, de 35 a 40 años de edad vuelve a subir el número de defunciones por pelagra y a los 50 y 60 años de edad se elevan grandemente los picos de muerte (figuras 5, 6 y 7).

En estos adultos, se evidencia que es a partir de los 35 años que la Pelagra se vuelve una enfermedad que golpea con mayor fuerza, probablemente porque la gente se encuentra más cansada, más débil y con menos resistencia a cualquier enfermedad.
Una vez ya analizado y detectado estos factores en los pueblos de estudio, procedemos a analizar las diferencias en cuanto a números de muertos.

Figura 8. Gráfica de muertos totales y por pelagra, elaborada a partir de los datos obtenidos de los libros de defunciones del pueblo de Dzemul Yucatán.


En el caso de Dzemul, en 29 años de recopilación de defunciones, mueren 130 personas entre adultos y niños lo que nos da un promedio de 5 muertos al año. Es importante aclarar que en el caso de Dzemul hay años en los que la pelagra se vuelve epidémica como por ejemplo 1890 en donde mueren ese año 18 personas por pelagra y solo hubo 90 defunciones (figura 8). Del total de muertos en estos años, el 6% moría de pelagra.

Figura 9. Gráfica de muertos totales y por pelagra, elaborada a partir de los datos obtenidos de los libros de defunciones del pueblo de Opichén Yucatán.


En tanto que Opichén mantiene un promedio general de 3% sin notarse grandes picos de mortalidad por pelagra que pudieran dar pautas a creer que la enfermedad se había vuelto epidémica en ese lugar (figura 9). Una respuesta a ésta menor mortalidad por pelagra, es que es una población cuya gente posee tierras para cultivar sus propios alimentos. Sin embargo ese porcentaje de muertes quizá se debió a la misma lejanía con la capital que da pautas a tener menos contacto con médicos y especialistas que pudieran ayudar a recuperar la salud de la gente enferma.

Figura 10. Gráfica de muertos totales y por pelagra, elaborada a partir de los datos obtenidos de los libros de defunciones del pueblo de Tinum Yucatán.


En el caso de Tinum se registran muchas menos defunciones a causa de la pelagra las cuales se distribuyen a lo largo de los 29 años, y en donde se registran 19 defunciones por pelagra en todo el periodo de análisis (figura 10). En este caso, también tenemos a una población productiva de sus propios alimentos, que aunque en ocasiones fueron golpeadas por huracanes, sequias, plagas y epidemias, supieron recuperarse.
Ahora bien ¿a qué se debe estas diferencias tan notables en cuanto a la cantidad y porcentaje de mortalidad por pelagra en Yucatán? (figura 11) Creo que sería conveniente realizar estudios más profundos sobre este aspecto, sin embargo en este trabajo hay varios factores observables que influyen:

Figura 11. Cuadro realizado a partir de los datos de defunciones de las poblaciones de Dzemul, Opichen y Tinum.


1.- Dzemul está enclavado en la zona henequenera por excelencia, donde las tierras de los trabajadores prácticamente desaparecieron y los hacendados tomaron el control total de sus vidas hasta volverse casi esclavos en donde no había tiempo casi ni de dormir. Y así se narra en las historias de vida que Blanca Gonzales presenta en su tesis sobre Dzemul.
2.- En el caso de Opichen y Tinum, enclavado en una zona maicera, tuvieron oportunidad de crear sus propios cultivos de tener un pedazo de tierra o patio y tener una mejor alimentación. Creo que este fue el éxito de Tinum y toda la zona Oriente que no vivió en las mismas condiciones que la zona henequenera. Además el hostigamiento por el trabajo fue menor ya que los patrones no tenían la presión del exterior de exportar lo que se producía. Por lo tanto, pese a sequias langostas u otras epidemias tenían mayor oportunidad de recuperarse y tener una mejor alimentación. Sobre todo más balanceada.

CONCLUSIONES

En conclusión, la pelagra fue una enfermedad que estuvo presente en todo Yucatán desde las últimas décadas del siglo XIX y estuvo latente hasta mediados del siglo XX. Es una enfermedad provocada por falta de un ingrediente del complejo B la niacina y teniendo una alimentación equilibrada donde se incluya maíz frijol leche y carne puede curarse, es decir es una enfermedad que surge debido a una mala alimentación.
La pelagra no se presentó de forma pareja en todo Yucatán ya que la zona más afectada fue la henequenera, ya que fue la zona que en este tiempo estuvo más expuesta a la pobreza y miseria de la población que en su mayoría trabajaba como jornaleros en las haciendas y donde estas haciendas tenían el control total tanto de sus horarios, alimentación e incluso vida, ya que los mismos hacendados formaban las alianzas matrimoniales entre sus empleados y las hijas de estos.
En el caso de Tinum, enclavado en la zona maicera-ganadera, y Opichen, tuvieron mayores posibilidades de controlar su alimentación y pobreza extrema. El hecho de tener la posibilidad de contar con un pedazo de tierra, les permitió tener una alimentación más equilibrada y balanceada, quizá sin la necesidad de comer un maíz importado como sucedió en la zona henequenera, donde la mano de obra, no la necesitaban para sembrar maíz, sino para el cultivo y explotación del henequén que era la importancia inmediata en este periodo de tiempo.
Además, las tierras del Oriente del Estado son las fértiles y más prodigiosas para la agricultura, por lo tanto Tinum, no era requerido por sus tierras para crear haciendas henequeneras. No había una competitividad por sus tierras ni un control al grado de esclavizar a su gente. Todo esto permitía a sus pobladores producir sus propios alimentos tales como el maíz, frijol y otros, así como tener animales de tras patio, permitiendo con esto una alimentación integral.
Por lo tanto, la pelagra, estuvo más relacionada a la falta de producción de los campesinos yucatecos que dio como resultado la importación de un maíz de mala calidad que, aunado a las nuevas estrategias y condiciones de trabajo empleado en las haciendas henequeneras, hizo que las personas cayeran en una desnutrición de tal magnitud que condiciono para que surgiera dicha enfermedad.

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