Salvamento arqueológico en la torre 158, entre Hecelchakán y Hopelchén, Campeche

Antonio Benavides C. y Sara Novelo Osorno Centro INAH-Campeche


INTRODUCCIÓN

El desarrollo de nuevos servicios para las comunidades rurales y urbanas de Campeche incluye la instalación de nuevas líneas de transmisión eléctrica a lo largo de buen número de kilómetros, como es el caso del tramo que va de Hopelchén a Hecelchakán, en el norte de la entidad. En esta ocasión se instalarán dos subestaciones, con 186 torres a lo largo de 61 kilómetros.
El trazo del proyecto de CFE fue recorrido por los suscritos en 2012, indicándose entonces la necesidad de reubicar algunas torres para proteger de mejor manera vestigios arquitectónicos grandes, además de evitar el paso de los cables sobre ellos.
Así se detectaron cinco localidades con arquitectura monumental en las que se reubicaron las torres de la línea y en una de ellas se acordó realizar la exploración y consolidación de los vestigios prehispánicos dado que no había manera de cambiar el trazo en ese sector.
El cuadro siguiente presenta los cinco espacios señalados y las acciones emprendidas:

Pet Ak se localiza a tres kilómetros al noroeste de San Juan Bautista Sahcabchén. Para evitar su afectación la Torre 71 fue colocada al sur de la zona arqueológica, antes de llegar a ella, y el trazo se desvió a una torre complementaria (71 Bis) desde la cual se alcanzó la Torre 72. De esa manera ninguna torre se desplantó sobre Pet Ak ni cable alguno pasa sobre ella.
Seis Picos se encuentra a unos 18 km al suroeste de Cumpich. En este caso también se protegieron los vestigios arqueológicos del sitio reubicando la Torre 125 y colocando otra torre intermedia (al oriente de Seis Picos) para luego llegar a la Torre 126. El recorrido por Seis Picos permitió encontrar dos columnas con relieves cuya importancia nos hizo trasladarlos a la unidad de servicios de Xcalumkín, donde fueron limpiadas, restauradas y hoy se exhiben.
Además, la arquitectura en pie existente en Seis Picos promovió aplicar recursos del Proyecto MANZANA del INAH Campeche en 2013. Así se excavó y consolidó buena parte de un edificio de mampostería que resalta por contar con una bóveda que dobla en 90°. Los arcos mayas generalmente cubren un solo tramo en línea recta y excepcionalmente muestran sectores desplegados de modo que forman ángulos de 90°. Algunos ejemplos de ello han sido reportados en las esquinas noreste y noroeste del Palacio de Palenque (Andrews 1975, Fig. 91); en el Laberinto de Toniná (observación personal) o en el Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún (Cfr. Andrews 1975: 374, 380-382). En la región de los Chenes hay otros casos parecidos en Santa Rosa Xtampak, por ejemplo, en el Cuadrángulo del Sureste, o bien en el Palacio, si bien éste último presenta mayor complejidad por haberse logrado con dobleces de manera que coincidan con el ascenso de la escalinata que cubren (Maler 1997; Heine 1995).
Por su parte, Xeocho se halla a unos 15 km al sur de Cumpich. Xeocho corresponde al Grupo Jugadores de la zona arqueológica de Xchan (Benavides 2001, 2003; Benavides y Ojeda 2006). Allá se agregó una torre intermedia entre las torres 134 y 135 para no afectar los vestigios precolombinos.
En Witz Keh, ubicado a unos 4 km al sur de Dzitnup, efectuamos acciones similares a las antes descritas, como una nueva Torre 166, para salvaguardar el patrimonio arquitectónico maya aún existente.

LA TORRE 158

Veamos ahora con mayor detenimiento las labores realizadas en la Torre 158, ubicada en la cima de una colina natural y en donde también registramos un conjunto arquitectónico monumental. Fue el único sector programado para efectuar trabajos de salvamento arqueológico acompañados de labores de consolidación. En este caso la orografía impidió agregar torres, de modo que la Torre 158 fue ligeramente reubicada al oeste, a un costado de las construcciones prehispánicas. Por desfases administrativos, estas actividades tuvieron lugar en 2016.
Al iniciar los trabajos de excavación en la Torre 158 pudimos averiguar acerca del nombre dado por los cazadores y campesinos que conocen el paraje. Se nos indicó que el locativo para los vestigios era Chʼichʼput,nombre en maya yucateco para designar a la papaya silvestre (CaricapapayaL.). Esta planta da frutos pequeños (de mucho menor tamaño que la papaya comercial) y tiene usos comestibles y medicinales (Barrera Marín et al 1976: 217). Seguramente el topónimo es de factura reciente.

Figura 1.

Figura 1. Levantamiento topográfico de los vestigios arqueológicos de la Torre 158.


Un primer paso al intervenir los vestigios de la Torre 158 fue la aplicación de una retícula que permitiera documentar cada uno de los elementos visibles en superficie y asignarles coordenadas específicas. Los elementos arqueológicos se hallaron sobre una nivelación artificial creada por los mayas antiguos en la parte elevada de la colina. Se cubrió así una superficie promedio de 1500 m2. Al centro de ese espacio resaltaban dos montículos que conformaban una especie de L. En derredor se localizaron diversas plataformas bajas y cimientos de casas habitación. Dos albarradas en sentido noreste-suroeste cruzaban buena parte de los elementos prehispánicos. También se registraron tres chultunes o aljibes subterráneos para agua pluvial (figura1).

La documentación de los chultunes mostró características comunes a ese tipo de depósitos pluviales subterráneos. En ninguno hallamos el aro o tapa de la boca ni tampoco figuras de estuco en relieve en el interior. Sí observamos el relleno de gravilla para subsanar las hendiduras y cavidades de la laja, así como un revoco de un centímetro de grosor promedio aplicado de manera general. Ese revoco contenía muchas partículas de varios colores (negro, rojo, ocre, crema y blanco) correspondientes a fragmentos de diversos materiales calizos. Un cálculo somero de la capacidad de agua almacenada por cada chultún es de 30 a 40,000 litros.

ARQUITECTURA MONUMENTAL

La excavación de los montículos más voluminosos permitió hallar dos estructuras que conformaron un patio abierto hacia el sur. Ambas construcciones alguna vez estuvieron techadas con arco falso. La Estructura 1 tiene su eje longitudinal en sentido este-oeste y contiene dos habitaciones; una con acceso por el norte y la otra con entrada por el lado sur.
La Estructura 2 presenta un eje longitudinal en sentido norte-sur, también contiene dos aposentos, pero ambos miran hacia el poniente. Ambas construcciones compartieron una banqueta perimetral que no pudo detectarse en el costado oriente (figuras2 y 3).


Las labores de excavación mostraron varios paños de muros in situ, otros con fuerte inclinación y otros más colapsados, pero en orden de caída. Todo ello facilitó la reintegración de sillares en la fase de restauración arquitectónica (figura4).

Figura4. Proceso de excavación del lado sur del Edificio 1. Nótese el colapso de la bóveda en la parte media de la imagen. Su orden de caída facilitó la reintegración.

En el Edificio 1 es importante comentar el hallazgo de varios elementos de estuco modelado dentro del aposento sur. Las evidencias indican que dichos motivos se hallaban adheridos al intradós, asunto pocas veces reportado, pero aquí nuevamente documentado. Los elementos se hallaron en malas condiciones de conservación por el derrumbe de la bóveda, pero pudimos distinguir un rostro humano, manos y piezas decorativas que pudieron formar parte de la indumentaria y elementos asociados (figura5). Otro elemento registrado dentro del derrumbe del Edificio 1 fue una escultura en piedra que semeja un pie humano (figura6). Estos elementos son comunes en la arquitectura Puuc y han sido reportados en sitios como Balché, Dzehkabtún, Labná, Sayil, Xcalumkín y Xcorralché (Cfr. Pollock 1980).

La altura interior desde el piso hasta el sofito o inicio de la bóveda fue de 2.05 metros; las hiladas recuperadas del intradós fueron siete y su altura promedio fue de 30 cm; por ello calculamos que la altura del intradós fue de 2.10 metros. En consecuencia, la altura total promedio del interior del aposento fue de 4.15 metros.
Por su parte, el Edificio 2 tuvo una altura muy similar a la del Edificio 1 según se desprende de las evidencias registradas en sus vestigios. Aparentemente, ambos inmuebles fueron erigidos en la misma época, pero después hubo un tiempo en el que se reutilizó el espacio intermedio construyendo dos muretes que debieron apoyar paredes y techo de materiales perecederos. Se formó así un lugar que suponemos funcionó como cocina. A esta hipótesis nos guía la presencia, en ese espacio, de cuatro metates y gran cantidad de fragmentos de cerámica que fue desechada al interior de la habitación norte del Edificio 2.

La excavación de los edificios 1 y 2 se efectuó tomando como base de exploración la retícula general aplicada a todo el conjunto. Esa retícula tuvo unidades de dos metros por lado y cada unidad fue diferenciada por una nomenclatura alfa-numérica. Las calas de aproximación partieron siempre de los niveles más bajos a fin de recuperar tanto los vestigios (cerámicos, líticos, etc.) asociados como los elementos arquitectónicos caídos, algunos aun conservando el orden de colapso.
Una vez identificados y registrados, los diversos sillares fueron marcados y luego removidos a un espacio cercano para facilitar la continuidad de la excavación. Esta operación se efectuó tanto con las piezas halladas en la excavación como con aquellas que fue necesario retirar de muros inclinados o de sectores con argamasa vencida.

Figura7. Retiroordenado de sillares en el muro interior oriente del aposento sur del Edificio 1. Esta acción permitió quitar la tierra, raíces y argamasa degradada para efectuar la consolidación.


Tras liberar los muros aún insituse procedió a retirar la tierra y las raíces que habían ocupado el lugar de las argamasas degradadas; luego se humedecieron los sectores limpios y se colocaron nuevas argamasas de cal sobre las que se fueron colocando las hiladas de sillares conforme fueron documentados. De esa manera se reintegraron los bloques de la construcción acorde al registro arqueológico (figura 7).


Por sus características, las estructuras intervenidas corresponden a la arquitectura Puuc, fase Puuc temprano, que se desarrolló aproximadamente entre los años 650 y 750 de nuestra era (Andrews 1995: 102). La distribución de los espacios del Edificio 1, con dos aposentos unidos por atrás y cada uno con entrada independiente (al norte y al sur) no es común, pero existe un ejemplo similar en Kupaloma, kilómetro y medio al sureste de Oxkintok (Cfr. Pollock 1980: 330-331) (figuras 8 a 10).


Por su parte, el Edificio 2 de la Torre 158 también cuenta con dos aposentos, pero ahora están lado a lado, cada uno con su propia entrada y ambos miran al oeste. En este caso sí se han reportado inmuebles similares en diversos sitios como Chac II, Chacmultún, Labná, Sayil, Xcalumkín o Xkipché (Pollock 1980; Prem 2003) (figura11).

Figura11.Edificio 2 de la Torre 158 visto desde el poniente.

Las argamasas de cal fueron preparadas en la base de la colina sobre la que se encuentra la zona arqueológica. Ello implicó subir, caminando, buen número de latas de plástico de 20 litros, conteniendo las mezclas, hasta la cima. La altura promedio de la colina es de 25 metros.

La pasta de cal, preparada para agregarle sascab, fue llevada desde Kankí, zona arqueológica en la que otro proyecto del INAH Campeche manufacturó dos caleras. El traslado se realizó con contenedores de plástico de 200 litros cada uno. Para esta operación se utilizó un camión de volteo.
Una vez consolidados los muros de ambos edificios, efectuamos una serie de pozos estratigráficos dentro de sus aposentos para obtener materiales que permitieran contar con secuencias estratigráficas.

POZOS Y ENTIERROS HUMANOS

Pozo 1. Fue abierto en el sector central del aposento norte del Edificio 2. Debajo del segundo piso de estuco se localizó una cista con su eje longitudinal en sentido este-oeste. Dentro del receptáculo se documentó un entierro primario, extendido, con la cabeza en el lado oeste. El ajuar funerario fue variado, incluyendo un vaso negro con decoración esgrafiada cerca del cráneo; un cuenco polícromo a 30 cm al este del vaso; un plato trípode de color naranja sobre los pies; una tabaquera negra con decoración en relieve en cinco de sus caras y tres fragmentos de concha marina, irisada, con perforaciones en los bordes, y mismos que originalmente formaron una sola una valva. La tabaquera y los pedazos de concha se hallaban al este de la pelvis, entre los fémures (figura12).

Figura12. Elementos pertenecientes a la ofrenda funeraria del Pozo 1. Se muestran dos lados largos de la tabaquera.


Pozo 2. Este sondeo fue practicado al centro de la habitación sur del Edificio 1. Hallamos un entierro secundario sobre el segundo piso de estuco, debajo del relleno del primer piso, a 40 cm de profundidad. Debajo del segundo piso de estuco, a 57 cm de profundidad, recuperamos un entierro primario, aparentemente en decúbito dorsal extendido pero muy mal conservado. Más abajo, a los 75 cm de hondo y ya dentro de la Capa III, nuevamente hallamos vestigios de otro entierro secundario y asociado a ellos recuperamos un hueso largo, posiblemente de venado, con varios jeroglíficos esgrafiados.

Pozo 3. En este caso la excavación permitió encontrar dos pisos de estuco. El primero se halló justo en el nivel correspondiente al desplante de los muros del cuarto norte del Edificio 1. Debajo del segundo piso de estuco, a 77 cm de profundidad, en la Capa II, se encontró una cista cuya exploración llevó a exhumar los restos óseos de un individuo en posición decúbito dorsal extendido en malas condiciones de preservación. Sobre el cráneo se registró un plato trípode, matado, con soportes rectangulares bajos; a la altura del tórax, del lado izquierdo del sujeto, se recuperó una navajilla prismática de obsidiana; poco más al norte, en ese mismo costado izquierdo y a la altura de las caderas, se encontró una olla negra, chica, de base anular y con pequeñas asas; más al norte, a la altura de los pies, hallamos una vasija anaranjada en forma de calabazo (Lagenariasiceraria)(figura13)como aquellos que en diversas publicaciones han sido reportados como jeringas para aplicar enemas (Cfr. Barrera Rubio y Taube 1987). Esos mismos calabazos también han sido documentados como maracas en diversas ceremonias, o bien como cucharas para servir líquidos, como puede verse en algunas pinturas murales del conjunto Chiiknab de Calakmul (Boucher y Quiñones 2007).

Figura13.Ofrenda funeraria registrada en el Pozo 3 y dibujo de su ubicación en la cista. Se muestran dos imágenes del mismo plato.

Pozo 4. Esta exploración tuvo lugar al centro del cuarto sur del Edificio 2. Bajo el segundo piso de estuco se halló una cista conteniendo un entierro primario en posición decúbito dorsal extendido. Sólo se registraron dos cuentas de concha como objetos asociados. El material óseo se halló en muy malas condiciones de conservación por la gran intrusión de raíces.

Pozo 5. Fue excavado en el sector poniente del aposento sur del Edificio 1. También encontramos una cista, de dimensiones pequeñas, que en este caso contuvo un entierro primario, flexionado, aparentemente sedente. Un plato trípode hizo las veces de vasija capital. También se encontró una vértebra de pescado. Los vestigios de la osamenta se encontraron en condiciones deplorables, prácticamente convertidos en polvo.
Tras la excavación de los pozos estratigráficos, se rellenaron con los mismos materiales extraídos. Después se niveló el terreno, se efectuó el retiro de basura moderna y se colocaron, dentro de los varios aposentos, todos aquellos sillares que no fueron reintegrados a las diversas fachadas excavadas. Esta operación tiene como objeto liberar el exterior de ambos edificios de la Torre 158 o Chichput para facilitar su limpieza, así como para tratar de impedir acciones de saqueo dentro de las habitaciones.

UNIDADES MENORES

Desde el registro inicial de los vestigios de Chichput se localizaron siete estructuras menores asociadas a los montículos monumentales. Fueron numeradas del 1 al 7 y cuatro de ellas fueron exploradas y consolidadas.
La primera unidad es de planta semicircular, formada con piedras burdas de 40 a 50 cm de altura máxima. Tiene un diámetro promedio de 3.50 metros. Se encuentra a escasos 10 metros al poniente de la esquina noroeste de la Estructura 1. Fue excavada y consolidada.
La segunda unidad se halla a poca distancia al norte de la anterior. En este caso su planta es rectangular, con 3.82 metros de largo (costado este) por 2.94 metros de fondo. El muro occidental no estuvo bien definido. Posiblemente colapsó hacia ese rumbo. Cuenta con una entrada de 63 cm de ancho prácticamente al centro el sector oriental. Fue excavada y consolidada.
La tercera unidad se encuentra al norte de la unidad 2 y su planta es prácticamente la misma, si bien su frente oriente mide 4.05 metros y sus muros este-oeste miden 2.65 cm de largo. El vano de acceso también mira al oriente y tiene 62 cm de ancho. La excavación de la unidad 3 permitió recuperar, en su sector sur, una vasija tabaquera, una punta de cuchillo de sílex, un pedazo de concha marina, un fragmento de sílex y dos bolsas de cerámica. Fue excavada y consolidada.
La unidad 4 es un rectángulo irregular de 4.23 metros de largo en su eje norte-sur por 3.64 metros en su otro eje. La esquina noroeste de la unidad 4 se encuentra a 1.35 metros al sur de la esquina sureste de la estructura 2. En este caso no hallamos sillares que denotaran un acceso o entrada, pero constatamos que originalmente tuvo dos hiladas de altura. Fue excavada y consolidada.
La unidad 5 se halla a unos 5 metros al sur de la unidad 4, en el sector sureste de la amplia nivelación que domina la colina. Es de planta semicircular, con un diámetro promedio de 4 metros. No fue excavada ni consolidada.
La unidad 6 se localiza en el sector suroeste de los vestigios prehispánicos de Chichput. Nuevamente su planta conforma un rectángulo irregular con posible acceso por el lado oriente. No obstante, no pudimos corroborar esta suposición, dado que no fue excavado. Sus dimensiones son un poco menores que las de las unidades 2 y 3.
La unidad 7 se encuentra en el sector noreste del sitio y en planta conforma un elipsoide de 5 metros de longitud máxima por 2.50 metros de anchura promedio. Tampoco fue excavada.
Las unidades antes descritas pudieron haber tenido paredes y techumbres de materiales perecederos, de los cuales no hallamos evidencia alguna tras el paso de varios siglos. No obstante, la información arqueológica y etnohistórica sí documentan esta posibilidad. Por ello asumimos que las siete unidades debieron utilizarse para fines habitacionales de personas de baja jerarquía socioeconómica pero que desempeñaron roles domésticos para los individuos de mayor jerarquía que residieron en los edificios 1 y 2.
Por último, debemos mencionar otro espacio que debió estar techado con materiales perecederos y que fue creado antes del abandono de la Torre 158: el sector compartido por el lado sureste del Edificio 1 y el lado noroeste del Edificio 2. Como se ha dicho líneas arriba, es un lugar que pudo usarse para preparar alimentos. Recordemos que allá localizamos dos muros bajos, cuatro metates y buena cantidad de desechos de cerámica (figura 14).

Figura14. Reconstrucción isométrica de los edificios 1 y 2 de la Torre 158. Entre ellos se añadió una estructura de materiales perecederos.

COMENTARIOS FINALES

El sitio arqueológico de Chichput es un asentamiento pequeño, próximo a comunidades que antiguamente fueron de mayor tamaño, como es el caso de Hecelchakán, Xcombec, Xcalumkín y Cumpich. Fue contemporáneo de ellas, especialmente entre los años 600 al 900 de nuestra era, y también convivió con varios otros poblados menores del Valle de Xcombec como Dzitnup, San Joaquín y Witz Keh.
Su participación en esa red de relaciones socio-económicas es evidente al contar con arquitectura abovedada, enterramientos en cista, ajuares cerámicos compartidos y materiales de origen marino. El análisis de los bienes arqueológicos recuperados en el salvamento seguramente aportará más información de esa comunidad que hoy llamamos Torre 158 o Chichput.

Agradecimientos

Las labores efectuadas a lo largo del salvamento arqueológico entre Hopelchén y Hecelchakán fueron facilitadas por la participación de muchas personas a quienes aquí agradecemos su trabajo y entusiasmo. David Medina Arona y Faulo Canul Sánchez dirigieron las excavaciones de múltiples plataformas y montículos. Carmen Turriza Garduño y Vianey Borges realizaron el registro e inicio de exploraciones en la Torre 158. Mayda Chan Moo colaboró con la excavación de varios entierros. Rigoberto Castillo Martín nos apoyó como operador de vehículos. La mano de obra, el ingenio y un sinfín de arduas tareas (batir cal, acarreo de pesados tambores, traslado de argamasas, excavación, cribado, selección de sillares, limpieza, etc.) fueron aportados por jornaleros y albañiles de Cumpich, encabezados por Perfecto Ucán, quien también condujo el camión de volteo del proyecto.

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